Copando instituciones y las movidas en un Perú menos Libre de Cerrón

El clima político sigue encendido y la agenda del presidente Pedro Castillo a dos días de despachar en Palacio de Gobierno sigue siendo un misterio de cara a lo que se espera de él en la actualidad. Los reflectores están sobre el nuevo Premier Guido Bellido y el diálogo con las principales fuerzas políticas en aras de lograr un consenso que le permita recibir el voto de confianza ante el Congreso de la República. 

vladimir cerrón y guido bellido
El flamante nuevo Premier al lado de Vladimir Cerrón. La agenda está marcada. Fuente: Internet.

Preocupa la adjudicación de la voluntad popular respecto a tema de la Asamblea Constituyente que el Premier está dispuesto a impulsar, así como las declaraciones del Canciller Héctor Bejar respecto a Abimael Guzmán y aún más las designaciones de profesionales sin experiencia en las principales direcciones de las instituciones del estado, y no me refiero a los ministerios. Basta ver el bochornoso caso de la directora de Provías, Natalia Jiménez que no duro ni 24 horas en al cargo al conocerse su vinculación al PL y su carente experiencia en el sector público y ahora la designación de Farid Matuk como asesor del Ministerio de la Producción. 

Desde mi punto de vista el paseo de Vladimir Cerrón por los pasillos de la red Essalud es un impulso de egocentrismo que quiere hacer presencia de todas maneras. En el cerebro de Cerrón él es el jefe del partido que llegó al poder por voluntad popular, no le cabe en la cabeza que llegaron hasta allí por el rechazo al fujimorismo y por el contrario, busca un baño de aceptación y popularidad. El resultado fue lo contrario, fue insultado largado y mal recibido por los pacientes. 

Sin embargo el mensaje es claro, el cerronismo avanza a hacerse de las instituciones y tomar mayor protagonismo, basta ver los últimos cambios en la vocería de la bancada de Perú Libre, donde Valdemar Cerrón, hermano de Vladimir ha sido nombrado nuevo vocero por sobre Betsy Chávez; esto ante de la renuncia de Alex Paredes. 

Como sea, es labor de la institución civil en democracia exigir que se respeten los acuerdos y las promesas democráticas del presidente Castillo, pues quién debe gobernar es él. Es cierto que ya se vive una crisis política incluso desde antes de la toma de mando, pero el silencio de Castillo no hace sino agudizar el clima político, el presidente debe hablar, debería reformular el gabinete, separar el trigo de la paja. Todo esto si es que quiere gobernar con tranquilidad.

Como la política es también ceder, no debería respaldar la designación y la repartija de cargos en gente sin experiencia ni fortaleza moral para asumirlos. Es una negligencia regalar los puestos del Estado sin meritocracia.  Castillo debe entender que no está ahí por ser el político del año,  sino porque se confío en él como mal menor ante el arrase del fujimorismo. Esto no lo exime de rendir cuestas o atribuir un cambio forzado que por lo menos el 50% del electorado no desea. 


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