Divorcio entre Castillo y Cerrón y se viene el paro

Esta semana quiero referirme a la renuncia de Pedro Castillo al partido Perú Libre, tras meses de fricciones con Vladimir Cerrón y su proyecto de gobierno, pues como dice la canción “la cadena se rompió” pero ¿quién pierde con esta ruptura? 

castillo y cerrón
Foto: GEC


Está claro que el presidente se va quedando solo, al menos en lo que respecta a su base partidaria (que nunca fue suya), poco a poco quienes en algún momento se sumaron a esta aventura anti fujimorista y lo colocaron en el poder, se han visto desilusionados pues cada decisión es altamente cuestionable. El Perú sigue en piloto automático a causa de un gobernante que es más sindicalista que estadista. 

El alejarse de Perú Libre hace 8 meses hubiera sido la mejor alternativa a los problemas de Castillo, pues muchos habrían interpretado este signo como rechazo a las ideas radicales del presidente del partido, del ‘portero bravucón' Vladimir Cerrón, quien desde un comienzo presionó para armar un Ejecutivo a su antojo, comenzando por poner a Guido Bellido en la PCM. El presidente hubiera quedado como una persona de carácter. 

Pero la renuncia de Castillo a PL hoy solo demuestra para la historia que la izquierda sigue tendiendo al resquebrajamiento de sus unidades. Ya hemos visto en la cifra de congresistas que ha perdido Perú Libre  (de 37 a 16). Son como en una promoción universitaria: nunca terminan todos. 

En un intento de barajarse ambos líderes se han enviado notas de renuncia y aceptación, todo para la cámara, todo para la polémica, no importa otra cosa más. La imagen de Castillo está de capa caída, su aprobación se acerca a una cifra y los escándalos no dejan de salir a la luz. 

¿Pierde Cerrón también? 

Claro que sí. Cerrón tuvo poder tras bambalinas, pero no el suficiente para poder implantar el plan de gobierno de PL (una cosa es con guitarra y otra con cajón) y ahora acusa a Castillo de implementar un “programa neoliberal perdedor”. Con este divorcio (en caso de que sea cierto), Cerrón también pierde la posibilidad de influenciar las movidas en el Ejecutivo y por ende se reduce a un reformador de Twitter que “seguirá luchando por la conquista de sus legítimas aspiraciones”, pero desde el celular.

Cerrón no es la persona indicada para guiar a la izquierda peruana a una verdadera lavara de cara, no tiene la credenciales, acaso encarna la viveza y la impunidad en cierto modo y sobre eso no se construye nada.

Pasará mucho tiempo para que se vuelva a confiar en la izquierda, dado crasos errores de sus representantes como se ha visto en este último año. Lo peor que le pudo pasar a los partidos de izquierda es que llegue PL y sus líderes. Aun así sigo pensando que con Keiko estaríamos peor. 

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