6 microrrelatos de H.P. Lovecraft para leer en pocos minutos

Cuentos de H.P. Lovecraft llenos de horror cósmico, criaturas extrañas y pesadillas inolvidables. 

H.P. Lovecraft en ilustración oscura inspirada en el horror cósmico

¡Hola, lectores de Mar de fondo! 😀H.P. Lovecraft es uno de esos autores capaces de provocar inquietud con apenas unas pocas páginas. A diferencia de otros escritores de terror que recurren al susto inmediato, el creador del horror cósmico construyó una literatura donde el miedo nace de lo desconocido, de aquello que existe más allá de la comprensión humana. Incluso en sus textos más breves, Lovecraft consigue transmitir la sensación de que el universo es un lugar inmenso, extraño y profundamente hostil.

En esta selección reunimos 6 microrrelatos de H.P. Lovecraft ideales para leer en pocos minutos, pero difíciles de olvidar. Aquí encontrarás criaturas monstruosas, sueños perturbadores, ciudades decadentes, seres imposibles y personajes atrapados entre la locura y lo sobrenatural.

Estos cuentos cortos de terror representan muy bien el estilo del escritor nacido en Providence: atmósferas opresivas, imágenes oníricas y un miedo que rara vez muestra el monstruo de frente. Más bien, lo sugiere. Lo deja respirando detrás de las palabras.

Si te interesa el horror cósmico, los relatos inquietantes y la literatura fantástica, aquí tienes una excelente puerta de entrada al universo de Lovecraft. Además, aquí también puedes leer el cuento "El terrible anciano", de Lovecraft. 

¿Por qué los relatos breves de Lovecraft siguen causando miedo?

Una de las grandes virtudes de Lovecraft fue su capacidad para insinuar horrores imposibles sin necesidad de describirlos completamente. Sus relatos funcionan porque despiertan en el lector una sensación de vulnerabilidad frente a fuerzas incomprensibles.

En sus cuentos aparecen temas recurrentes como:

  • El miedo a lo desconocido.
  • La pequeñez del ser humano frente al universo.
  • La locura producida por el conocimiento prohibido.
  • Los sueños como puertas hacia otras realidades.
  • Criaturas ancestrales ocultas en dimensiones desconocidas.

Incluso en formatos breves, logra construir atmósferas absorbentes. Sus textos parecen abrir pequeñas grietas hacia mundos más oscuros y vastos de lo que podemos imaginar. Aquí te dejo un artículo con la razón por la que Lovecraft escribe cuentos fantásticos. 

6 microrrelatos de H.P. Lovecraft que debes leer

La torre, uno de los relatos más inquietantes de Lovecraft

Desde esa esquina se puede ver la torre. Si el testigo abandona por un segundo el ruido de la vida porteña, descubrirá tras las paredes circulares un aquelarre. El eco del mismo lugar que la humanidad resguarda en la penumbra bajo diferentes disfraces. La esencia de los cimientos de construcciones tan antiguas como las pirámides y Stonehenge. Allí se suceden acontecimientos -incluso próximos a lo cotidiano- que atraen a hados y demonios.

Fue lupanar y fumadero de opio. Acaso alguno de sus visitantes haya dejado el alma allí preso del puñal de un malevo. Pero fue cuando llegó aquella artista pálida, María Krum, que su esencia brotó al fin. Recuerdo que apenas salía para hacer visitas a la universidad. Fue en su biblioteca donde hojeó las páginas del prohibido Necronomicón. Mortal fue su curiosidad por la que recitó aquel hechizo. Quizá creyó que las paredes sin ángulos la protegerían de los sabuesos. Pero esas criaturas son hábiles, impetuosas, insaciables. Los vecinos oyeron el grito del día en que murió. Ahora forma parte de la superstición barrial. Pero yo sigo oyendo su sufrimiento y el jadeo de los Perros de Tíndalos que olfatean, hurgan y rastrean en la torre.

FIN


Gugos y lívidos: criaturas grotescas del mundo onírico

Los gugos, velludos y gigantescos, habitan en los lugares subterráneos del mundo de los sueños. No tienen voz y se comunican por gestos faciales. Sus cabezas, enormes como barriles, no son fáciles de olvidar: a cada lado, sobresaliendo dos pulgadas, están sus ojos rosados que refulgen en la oscuridad y, atravesándolas de arriba abajo, la boca de enormes colmillos amarillos que se abre verticalmente y no de manera corriente.

Su alimento principal son los lívidos, seres repulsivos que mueren al contacto con la luz y viven en las cuevas de Zin, donde brincan con sus largas patas como canguros. Los lívidos son del tamaño de un caballo pequeño y su rostro resulta bastante humano, pese a la ausencia de nariz, de frente y de otros detalles importantes.

FIN


Azathoth y el terror del universo infinito

Cuando el mundo se sumió en la vejez, y la maravilla rehuyó la muerte de los hombres; cuando ciudades grises elevaron hacia cielos velados por el humo torres altas, temibles y feas, a cuya sombra nadie podía soñar sobre el sol ni las praderas floridas de la primavera; cuando el conocimiento despojó a la tierra de su manto de belleza, y los poetas no cantaron sino a distorsionados fantasmas, vistos a través de ojos cansados e introspectivos; cuando tales cosas tuvieron lugar y los anhelos infantiles se hubieron esfumado para siempre, hubo un hombre que empleó su vida en la búsqueda de los espacios hacia los que habían huido los sueños del mundo.

Poco hay consignado sobre el nombre y procedencia de este hombre, ya que eso correspondía exclusivamente al mundo despierto, aunque se dice que ambos eran oscuros. Baste saber que vivía en una ciudad de altos muros donde reinaba un estéril crepúsculo; y que se afanaba todo el día entre sombras y alborotos, volviendo a casa por la tarde, a una habitación cuya ventana no daba a campos y arboledas, sino a un penumbroso patio hacia el que muchas otras ventanas se abrían en lúgubre desesperación.

Desde ese alféizar no se divisaba sino muros y ventanas, a no ser que uno se inclinara mucho para escudriñar hacia lo alto, hacia las pequeñas estrellas que pasaban. Y dado que los muros desnudos y las ventanas conducen pronto a la locura al hombre que sueña y lee demasiado, el inquilino de este cuarto solía asomarse noche tras noche, escrutando a lo alto para vislumbrar alguna fracción de cosas que estaban más allá del mundo despierto y de la grisura de la elevada ciudad.

Con el paso de los años, fue conociendo a las estrellas de curso lento por su nombre, y a seguirlas con la fantasía cuando, con pesar, se deslizaban fuera de su vista; hasta que al fin su mirada se abrió a la multitud de paisajes secretos cuya existencia no llega a sospechar el ojo mundano.

Y una noche salvó un tremendo abismo, y los cielos repletos de sueños se abalanzaron hacia la ventana del solitario observador para mezclarse con el aire viciado de su alcoba y hacerle partícipe de sus fabulosa maravilla.

FIN

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La botellita de cristal, un extraño relato marítimo

—Poned la nave al pairo, hay algo flotando a sotavento.

Quien hablaba era un hombre poco fornido, de nombre William Jones. Era el capitán de una nave en la que, con un puñado de tripulantes, navegaba en el momento de comenzar esta historia.

—Sí, señor —respondió John Towers, y la nave fue puesta al pairo.

El capitán Jones tendió su mano hacia el objeto, y comprobó que se trataba de una botella de cristal.

—No es más que una botella de ron que algún tripulante de algún barco ha tirado —dijo, pero, dejándose llevar por la curiosidad, le echó mano.

Era sólo una botella de ron y estuvo a punto de arrojarla, pero en ese momento se percató de que había un trozo de papel dentro.

Lo sacó y leyó lo siguiente:

1 de enero de 1864

Mi nombre es John Jones y estoy escribiendo esta carta. Mi buque se hunde con un tesoro a bordo. Me hallo en el punto marcado en la carta náutica adjunta.

El capitán Jones le dio la hoja y vio que por el otro lado era una carta náutica.

—Towers —dijo excitado el capitán Jones—, lea esto.

Towers le obedeció.

—Creo que merece la pena dirigirnos hasta ahí —dijo el capitán Jones—. ¿No cree?

—Coincido con usted —replicó Towers.

Así que siguieron la línea de puntos de la carta. En cuatro semanas habían alcanzado el lugar señalado y los buzos se sumergieron para volver con una botella de hierro.

Dentro encontraron las siguientes palabras:

3 de diciembre de 1880

Estimado buscador; discúlpeme por la broma que le he gastado, pero eso le servirá de lección contra próximas tonterías...

Sin embargo, deseo compensarle por los gastos...

FIN


El ser bajo la luz de la luna y el horror de los sueños

Morgan no es hombre de letras; de hecho, su inglés carece del más mínimo grado de coherencia. Por eso me tienen maravillado las palabras que escribió, aunque otros se han reído.

Estaba solo la noche en que ocurrió. De repente lo acometieron unos deseos incontenibles de escribir.

Tomando la pluma redactó lo siguiente:

“Me llamo Howard Phillips. Vivo en la calle College, 66, Providence, Rhode Island...

Mi sueño empezó en un paraje húmedo, pantanoso y cubierto de cañas...

Entonces, uno de ellos olfateó el aire aspirando con fuerza, y levantó el rostro para aullar a la luna...

Huí, no porque el cobrador se echara a cuatro patas, sino porque el rostro del conductor era un mero cono blanco que se estrechaba formando un tentáculo rojo como la sangre.

¡Dios mío! ¿Cuándo despertaré?”

FIN


TE RECOMIENDO, LECTOR: "La decisión de Randolph Carter", cuento de H.P. Lovecraft 

Ex Oblivione y el vacío existencial en Lovecraft

Cuando me llegaron los últimos días, y las feas trivialidades de la vida me hundieron en la locura como esas gotas de agua que el torturador deja caer sin cesar sobre un punto del cuerpo de su víctima, dormir se convirtió para mí en un refugio luminoso.

En mis sueños encontré un poco de la belleza que había buscado en vano durante la vida, y pude vagar por viejos jardines y bosques encantados.

Muchas veces recorrí ese valle; y cada vez me demoraba más en él, en una media luz espectral donde los árboles gigantescos se retorcían grotescamente.

Y siempre la meta de mis quimeras era el muro cubierto de vid y la puerta de bronce.

Más tarde, una noche, descubrí en la ciudad onírica de Zakarion un papiro amarillento repleto de pensamientos de los sabios que habitaban desde antiguo esa ciudad.

Algunos hablaban con deslumbramiento de las maravillas del otro lado de la puerta sin retorno; otros, con horror.

Así que cuando supe de una droga que abría la cancela y permitía cruzar adentro, decidí tomarla.

Pero cuando la puerta se abrió más, comprendí que en ese nuevo reino no había ni tierra ni mar, sino sólo el blanco vacío del espacio ilimitado y desierto.

Así, más dichoso de lo que nunca había osado esperar, me disolví nuevamente en esa infinitud original de olvido cristalino de la que el demonio Vida me había sacado por una hora breve y desolada.

FIN

Temas presentes en los cuentos de H.P. Lovecraft

El miedo a lo desconocido

Lovecraft entendía el terror como una experiencia ligada a aquello que no podemos comprender. Sus relatos rara vez explican del todo lo que ocurre.

El horror cósmico

En la obra de Lovecraft, el universo no gira alrededor del ser humano. Somos criaturas insignificantes frente a entidades antiguas e incomprensibles.

Los sueños y la locura

Muchos de sus personajes atraviesan experiencias oníricas donde la realidad comienza a deformarse.

Criaturas imposibles y dimensiones ocultas

Los monstruos lovecraftianos no son simples bestias: representan fuerzas ajenas a toda lógica humana.

¿Quién fue H.P. Lovecraft?

Howard Phillips Lovecraft nació en Providence, Estados Unidos, en 1890. Aunque en vida no alcanzó gran reconocimiento comercial, hoy es considerado uno de los escritores más influyentes del terror y la literatura fantástica. Recuerda que aquí tienes su autobiografía. 

Su obra inspiró películas, videojuegos, series y cientos de autores posteriores. Conceptos como el Necronomicón, Cthulhu o los Primigenios forman parte ya de la cultura popular.

Lovecraft murió en 1937, pero su universo literario sigue creciendo hasta hoy.

¿Por qué Lovecraft sigue siendo tan leído hoy?

La literatura de Lovecraft continúa fascinando porque conecta con miedos muy modernos: la insignificancia humana, el colapso mental, la pérdida de la realidad y la sensación de que existen cosas imposibles ocultas detrás de lo cotidiano.

Su influencia puede verse en videojuegos, películas, mangas, series, creepypastas y narrativas contemporáneas de terror psicológico.

Además, sus relatos poseen una atmósfera única que sigue atrapando a nuevas generaciones de lectores.


Preguntas frecuentes sobre H.P. Lovecraft

¿Cuál es el mejor cuento corto de Lovecraft?

Depende del lector, pero relatos como La llamada de Cthulhu, El color que cayó del cielo y Dagón suelen considerarse esenciales.

¿Qué es el horror cósmico?

Es un tipo de terror donde el miedo surge de la inmensidad del universo y de fuerzas incomprensibles para el ser humano.

¿Lovecraft escribió microrrelatos?

Sí. Aunque es más conocido por relatos extensos, también escribió textos muy breves cargados de atmósfera y simbolismo.

¿Por dónde empezar a leer a Lovecraft?

Una buena opción es comenzar con relatos cortos como los de esta selección y luego avanzar hacia textos más complejos.

TE RECOMIENDO, LECTOR: ¡De colección! La breve y cautivadora autobiografía de H.P Lovecraft

Más relatos de H.P. Lovecraft para seguir leyendo

“Ningún nuevo horror puede ser más terrible que la tortura diaria de la vulgaridad.”

Aunque fueron escritos hace décadas, los relatos de Lovecraft siguen demostrando que el miedo más profundo no proviene de monstruos visibles, sino de aquello que apenas alcanzamos a comprender.

Y quizá esa sea la razón por la que seguimos regresando a sus páginas: porque en ellas el universo continúa siendo un lugar inmenso, oscuro y lleno de secretos imposibles.

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Mar de fondo

𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y soy autor del libro "Las vidas que tomé prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

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