LIBRO: La desaparición de Josef Mengele

Terminé de leer 𝗟𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗽𝗮𝗿𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗝𝗼𝘀e𝗳 𝗠𝗲𝗻𝗴𝗲𝗹𝗲 de Olivier Guez, periodista de New York Times. ¿Qué decir al respecto? 𝗔𝗽𝗼𝗱𝗮𝗱𝗼 ‘𝗲𝗹 𝗮́𝗻𝗴𝗲𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗺𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲’, 𝗠𝗲𝗻𝗴𝗲𝗹𝗲 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝘁𝗿𝗶𝘀𝘁𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗷𝗲𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗽𝘂𝗹𝗮𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝗶𝗴𝗹𝗼 𝗫𝗫 y uno de los adeptos más sanguinarios que tuviese el régimen Nazi de la talla de Adolf Eichmann y Heinrich Himmler. 𝗘𝘀 𝗰𝗮𝗿𝗮𝗰𝘁𝗲𝗿𝗶𝘇𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝘀𝘂 𝘀𝗮𝗻𝗴𝗿𝗲 𝗳𝗿𝗶́𝗮 𝘆 𝗹𝗮 𝗼𝗯𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼́𝗽𝗮𝘁𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗿𝗲𝗳𝗹𝗲𝗷𝗼́ 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗽𝗮𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝘀𝗼́𝗿𝗱𝗶𝗱𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, el eugenismo y la genética que daría vida a la nueva raza aria. 

La desaparición de Josef Mengele
Composición: Mar de fondo. 



El libro narrado en perfecta tercera persona y de manera novelesca, nos cuenta los primeros y últimos días de Mengele en Sudamérica. 𝗗𝗲𝘀𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗱𝗲𝘀𝗲𝗺𝗯𝗮𝗿𝗰𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗔𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗶𝗻𝗮 peronista y complaciente con los nazis (al punto de forjarse una vida aburguesada y sin problemas) donde incluso se dio el lujo de más adelante moverse con su mismo nombre; 𝗵𝗮𝘀𝘁𝗮 𝘀𝘂 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗲𝘅𝗶𝗹𝗶𝗼 𝗲𝗻 𝗕𝗿𝗮𝘀𝗶𝗹 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗯𝗮𝗿𝗿𝗶𝗼 𝗺𝗮𝗿𝗴𝗶𝗻𝗮𝗹, 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝘆 𝘀𝗶𝗻 𝗹𝗮 𝗴𝗹𝗼𝗿𝗶𝗮 𝘆 𝗲𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝘆𝗲𝘀𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘀𝗶́ 𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝘀 𝘀𝗲𝗿𝘃𝗶́𝗮 𝗮𝗹 𝗧𝗲𝗿𝗰𝗲𝗿 𝗥𝗲𝗶𝗰𝗵 despedazando personas en Auschwitz.

La crueldad del ‘Doctor Mengele’ no conoció límites, ordenaba asesinar a los prospectos más interesantes para su estudio, preparaba esqueletos, los hervía primero para remover las carnes, estaba obsesionado con la genética. 𝐒𝐮𝐬 𝐯𝐢́𝐜𝐭𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐞𝐫𝐚𝐧 𝐣𝐮𝐝𝐢́𝐨𝐬 𝐠𝐞𝐦𝐞𝐥𝐨𝐬, 𝐩𝐞𝐪𝐮𝐞𝐧̃𝐨𝐬, 𝐡𝐨𝐦𝐨𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥𝐞𝐬, 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐚𝐩𝐚𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝. 𝐈𝐧𝐲𝐞𝐜𝐭𝐚𝐛𝐚, 𝐜𝐞𝐫𝐜𝐞𝐧𝐚𝐛𝐚, 𝐦𝐚𝐭𝐚𝐛𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐢𝐧𝐚𝐧𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐚 𝐢𝐧𝐟𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬, 𝐚𝐩𝐥𝐚𝐬𝐭𝐚𝐛𝐚 𝐜𝐚𝐛𝐞𝐳𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐧𝐢𝐧̃𝐨𝐬, 𝐜𝐨𝐥𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐛𝐚 𝐨𝐣𝐨𝐬. Un monstruo en todo el sentido a quien su propio hijo Rolf llamó “demonio” y deslindó de sus crímenes en televisión. 

Dice el pasaje bíblico: “no hay descanso para el malvado”. Los últimos años de Mengele fueron un duro pero mínimo castigo a su accionar. 𝗘𝘀𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗿𝗮𝘁𝗮, 𝗮𝘀𝗲𝗱𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝘀𝘂𝘀 𝘁𝗲𝗺𝗼𝗿𝗲𝘀, 𝗴𝗼𝗹𝗽𝗲𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗻𝗳𝗲𝗿𝗺𝗲𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗮 𝗰𝗮𝘂𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗮𝗻𝗴𝘂𝘀𝘁𝗶𝗮 𝘆 𝘃𝗶𝗹𝗶𝗽𝗲𝗻𝗱𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝘀𝘂𝘀 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗯𝗿𝗶𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀, vio cómo se desmoronaba su vida. No hay caudal que pueda comprar la libertad, ni la conciencia colectiva. No hay paz. 

Mengele, personaje al que no se le puede compadecer, es r𝗲𝘁𝗿𝗮𝘁𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗱𝗲 𝗚𝘂𝗲𝘇 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻 𝘁𝗶𝗽𝗼 𝗿𝗲𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿𝗶𝗼, 𝗱𝗲𝗹𝗶𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲, 𝗮𝘀𝘁𝘂𝘁𝗼, 𝗮𝗺𝗽𝗮𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗮 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗮𝗿𝘁𝗶𝗺𝗮𝗻̃𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗳𝗮𝗻𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀 𝘆 𝗹𝘂𝗻𝗮́𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲́𝗹. Muere en la miseria humana y la impunidad. Sobre eso no podemos hacer nada, pero lo mejor que se puede intentar hoy es t𝗲𝗻𝗲𝗿𝗹𝗼 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲𝗷𝗲𝗺𝗽𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗽𝗲𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮𝗿 𝗮 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝘀𝗲𝗿 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼, 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗮𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗻𝘂𝗻𝗰𝗮 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗮𝗻 𝗮 𝗼𝗰𝘂𝗿𝗿𝗶𝗿. Buen libro.

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