Los pensamientos furtivos de Tom, por Mar de fondo

Literatura es tentar alter egos

Tom estaba pensando en cuánto empeño se necesita para superar adversidades. Lo cierto es que todo proceso requiere una cuota de suerte y otra mucha de voluntad. Él piensa que el universo como tal es infinito y no responde más que a quien esparció el polvo cósmico. Allá, en un rincón, los seres humanos luchan día a día por convertirse en la mejor versión de sí mismos ¿reto? ¿un show de TV? 

Imagen: https://pin.it/65eO06R

Tom desnuda cada uno de sus pensamientos todas las noches ante un editor de texto, escribe prosas, escribe cojudeces, relee textos y también elabora sentencias, vidas nuevas para él; redacta con acuciosa ambición epístolas que quizá vean la luz cuando se muera (y no quiere morirse) y sueña una y otra vez con disponer la realidad que su insuficiencia humana le niega a su deseo narcisista. La vida, se dice Tom, es una sarta de momentos enredados y felices así como tristes, pero afortunados ciertamente y con mucho sentido (por descubrir) gracias a la generosa mano de la trascendencia. 

Tom también, por casualidad, escucha una canción de Los Prisioneros: "Nunca quedas mal con nadie" cosa que él no puede hacer y por eso se pregunta: ¿hasta dónde puede llegar la empatía de los seres humanos? ¿de cuánto podemos despojarnos y ponernos en el lugar de los demás? 

Tom sabe que no puede controlar a las personas ni hacerlas felices, pero puede desearles con su buen corazón felicidad, lo escuchó una vez en una clase, Tom quisiera hacer feliz a su primo enfermo, quisiera darle la receta exacta para su vida. Tom quisiera hacer feliz a todo el mundo, crear un albergue para perros, asegurar la vida de quienes ama y al mismo tiempo quisiera salir de sí, dividirse en pedacitos, negarse a sí mismo y entregarse al mundo.

Piensa con su esperanza esperante que allá, en el fondo el rompecabezas se va a armar y todas las barreras que limitan a los seres humanos se vendrán abajo. Tom a veces se siente especial, no maldito, no, no, no; al contrario, marcado por una sensibilidad que a veces lo atormenta ¿por qué usa demasiado la cabeza?  

Cavila la lógica marxista de amar y ser amado. Es optimista, pues todas sus esperanzas recaen en el autofundado que sabe poner siempre las cosas en su lugar. 

Tom apaga la televisión. 

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