El poema con el que Vladimir Nabokov conquistó al amor de su vida

Descubre el poema con el que Vladimir Nabokov conquistó a Véra Slonim, una historia real de amor que duró más de 50 años.

Vladimir Nabokov y el poema que selló su historia de amor
Vladimir Nabokov y el poema que inicio un amor eterno.

¡Hola, lectores!😀Esta jornada es una excelente oportunidad para acercarnos al lado más íntimo de nuestros escritores favoritos. Antes de que llegue a mis manos Lolita, decidí explorar otros textos de Vladimir Nabokov y me encontré con este poema conmovedor que encierra una de las historias de amor más duraderas de la literatura del siglo XX.

Se trata de los versos que Nabokov escribió horas después de conocer a quien sería su esposa, Véra Slonim. Un poema breve, delicado y cargado de misterio que, con el tiempo, se convertiría en el primer gesto de un amor que duró más de cincuenta años.

Vladimir Nabokov y el amor antes de Lolita

Mucho antes de convertirse en el autor universalmente conocido por Lolita, Vladimir Nabokov era un joven escritor ruso marcado por el exilio, la pérdida y la incertidumbre. En la década de 1920 vivía en Berlín, lejos de su país natal, atravesando una etapa emocional compleja tras la muerte de su padre y una ruptura sentimental.

En ese contexto de fragilidad y búsqueda interior, el amor apareció de la forma menos esperada, casi como una revelación poética.

También puedes leer en este artículo la carta de Vladimir Nabokov a quienes lo tildaron de inmoral por "Lolita" 

El primer encuentro entre Nabokov y Véra Slonim

El otoño de 1923 fue testigo de un encuentro que cambiaría la vida de ambos. Durante un baile de disfraces para inmigrantes rusos en Berlín, dos jóvenes coincidieron sin saber que ese instante marcaría el inicio de una historia irreversible.

Conversaron sobre la ciudad, sobre literatura y quizá sobre el antifaz de arlequín que llevaba la joven. Al finalizar la velada, algo había quedado suspendido en el aire: una sensación de extrañeza y atracción que iba más allá de una charla casual.

Vladimir Nabokov junto a su esposa Véra Slonim, inspiración del poema que selló su historia de amor
Vladimir Nabokov y su espoa Véra Slonim

La misteriosa chica del antifaz

Como comenté al inicio, ambos se encontraban en una fiesta sin conocer el destino que los aguardaba. Nabokov atravesaba un momento oscuro de su vida cuando, de pronto, apareció “la chica del antifaz”.

Ella recitó de memoria un poema que él había publicado años atrás en un diario liberal ruso. Ese gesto, tan inesperado como íntimo, lo dejó profundamente impactado. No era solo admiración: era una conexión inmediata, casi sobrenatural.

Desde ese momento, el mundo del escritor comenzó a iluminarse de una forma distinta.

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¿De qué trata el poema de Vladimir Nabokov?

Este poema “con historia” documenta el instante del encuentro y funciona como una invitación silenciosa. No hay conquista ni posesión, sino una aproximación cuidadosa, casi temerosa, marcada por el respeto y la espera.

El joven Vladimir no irrumpe: se ofrece. Confía el sentido del encuentro al movimiento de los astros, a la idea del destino, y se limita a preguntar —poéticamente— si aquella figura enmascarada podría ser la persona esperada.

El poema con el que Vladimir Nabokov conquistó al amor de su vida

El encuentro
encantado por esta extraña proximidad

Extrañeza, misterio y delicia…
como si de la negrura oscilante
de alguna mascarada en cámara lenta
por el tenue puente vinieras.

Y la noche fluía, y el silencio flotaba
en sus arroyos satinados
ese perfil de lobo en la negra máscara
y esos tiernos labios tuyos.

Y bajo el castaño, por el canal
pasaste tu anzuelo de reojo.
¿Qué comprendió mi corazón en ti,
cómo me moviste de esta forma?

En tu ternura momentánea
o en el contorno oscilante de tus hombros,
¿advertí un bosquejo pálido
de otros —irrevocables— encuentros?

¿Acaso una romántica piedad
te llevó a entender
lo que dejara temblando a esa flecha
que ahora se incrusta en mis palabras?

No sé nada. Curiosamente
el verso vibra, y en él, la flecha…
¿Tal vez tú, todavía sin nombre, eras
la genuina, la esperada?

Pero no bien apareció el dolor
logró perturbar nuestra hora estrellada.
Regresó a la noche la fisura gemela
de tus ojos, ojos sin alumbrar.

¿Por cuánto? ¿Por siempre? Por lo pronto
sigo andando, queriendo escuchar
la revolución de estrellas sobre nuestro encuentro
por si tú ya fueras mi destino…

Extrañeza, misterio y delicia,
como de una súplica distante.
Mi corazón debe seguir andando.
Excepto si tú ya fueras mi destino…

(Traducido de la versión al inglés de Olga Voronina)

Análisis breve del poema

  • El amor aparece como destino, no como conquista.
  • La máscara simboliza el misterio del otro.
  • Los astros refuerzan la idea de un encuentro predeterminado.
  • La voz poética se mueve entre la duda y la esperanza.

Nabokov y Véra: un matrimonio de más de 50 años

Este poema selló el inicio de una relación extraordinaria. Apenas dos meses después de conocerse, Vladimir Nabokov y Véra Slonim se juraron amor eterno. Permanecieron juntos durante más de cinco décadas, atravesando exilios, dificultades económicas y procesos creativos intensos.

Se dice que Véra llegó incluso a salvar el manuscrito de Lolita cuando Nabokov intentó destruirlo. Pero esa es otra historia, que merece su propio artículo.

Recomendación de lectura

Te recomiendo, lector: el sensacional primer capítulo de La viuda, libro de José Saramago.

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Mar de fondo

𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y soy autor del libro "Las vidas que tomé prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

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