Mario Vargas Llosa explica por qué Don Quijote de la Mancha es una novela del siglo XXI

Don Quijote de la Mancha: análisis y la visión de Mario Vargas Llosa.

Mario Vargas Llosa junto a Don Quijote de la Mancha ilustración análisis literario
Mario Vargas Llosa y la vigencia de Don Quijote. 

¡Hola, lectores! 😀 Don Quijote de la Mancha es una de las obras más influyentes de la literatura universal. A más de cuatro siglos de su publicación, la novela de Miguel de Cervantes sigue despertando preguntas, lecturas y nuevas interpretaciones entre lectores de todas las generaciones.

Así lo hacen también sus cuentos "La fuerza de la sangre" y "El casamiento engañoso". 

En esta ocasión, compartimos un valioso fragmento de una edición conmemorativa del IV Centenario de Don Quijote de la Mancha, en la que el Nobel peruano Mario Vargas Llosa reflexiona sobre la vigencia de Cervantes y sobre las razones por las que esta novela continúa dialogando con el presente.

Si alguna vez te has preguntado por qué leer Don Quijote de la Mancha hoy, o si realmente se trata de una lectura compleja, este texto puede ayudarte a comprender mejor la modernidad, la riqueza simbólica y la fuerza narrativa de una obra que marcó el nacimiento de la novela moderna.

Mario Vargas Llosa y El Quijote de la Mancha

Imágenes tomadas de: riptapparel.com y andresobando.com

¿Es complejo leer El Quijote de Cervantes?

La respuesta es sí y no. Verás, lector, comenzar un libro —cualquier libro— requiere disciplina, paciencia e interés; esto último se convierte en motivación para poder seguir adelante en la lectura. Obras como Don Quijote de la Mancha, que en la actualidad oscilan entre las 1000 y 1500 páginas según la edición, representan todo un reto para el lector de hoy, no solo por la cantidad de texto, sino también por la capacidad de entender lo que se está leyendo.

Por ello, en la actualidad, ediciones como las que ofrece la RAE cuentan con notas al pie muy valiosas para comprender mejor el lenguaje trabajado por Cervantes, siempre respetando la esencia de la obra. En Mar de fondo también he compartido el libro de Don Quijote de la Mancha; puedes encontrarlo aquí. Pero antes, te recomiendo este magnífico y lúcido comentario de Mario Vargas Llosa.

Fragmento: una novela para el siglo XXI

UNA NOVELA PARA EL SIGLO XXI

Antes que nada, Don Quijote de la Mancha, la inmortal novela de Cervantes, es una imagen: la de un hidalgo cincuentón, embutido en una armadura anacrónica y tan esquelético como su caballo, que, acompañado por un campesino basto y gordinflón montado en un asno, que hace las veces de escudero, recorre las llanuras de la Mancha, heladas en invierno y candentes en verano, en busca de aventuras. Lo anima un designio enloquecido: resucitar el tiempo eclipsado siglos atrás (y que, por lo demás, nunca existió) de los caballeros andantes, que recorrían el mundo socorriendo a los débiles, desfaciendo tuertos y haciendo reinar una justicia para los seres del común que de otro modo éstos jamás alcanzarían, del que se ha impregnado leyendo las novelas de caballerías, a las que él atribuye la veracidad de escrupulosos libros de historia. Este ideal es imposible de alcanzar porque todo en la realidad en la que vive el Quijote lo desmiente: ya no hay caballeros andantes, ya nadie profesa las ideas ni respeta los valores que movían a aquéllos, ni la guerra es ya un asunto de desafíos individuales en los que, ceñidos a un puntilloso ritual, dos caballeros dirimen fuerzas. Ahora, como se lamenta con melancolía el propio don Quijote en su discurso sobre las Armas y las Letras, la guerra no la deciden las espadas y las lanzas, es decir, el coraje y la pericia del individuo, sino el tronar de los cañones y la pólvora, una artillería que, en el estruendo de las matanzas que provoca, ha volatilizado aquellos códigos del honor individual y las proezas de los héroes que forjaron las siluetas míticas de un Amadís de Gaula, de un Tirante el Blanco y de un Tristán de Leonís.

¿Significa esto que Don Quijote de la Mancha es un libro pasadista, que la locura de Alonso Quijano nace de la desesperada nostalgia de un mundo que se fue, de un rechazo visceral de la modernidad y el progreso? Eso sería cierto si el mundo que el Quijote añora y se empeña en resucitar hubiera alguna vez formado parte de la historia. En verdad, sólo existió en la imaginación, en las leyendas y las utopías que fraguaron los seres humanos para huir de algún modo de la inseguridad y el salvajismo en que vivían y para encontrar refugio en una sociedad de orden, de honor, de principios, de justicieros y redentores civiles, que los desagraviara de las violencias y sufrimientos que constituían la vida verdadera para los hombres y las mujeres del Medioevo.

La literatura caballeresca que hace perder los sesos al Quijote —ésta es una expresión que hay que tomar en un sentido metafórico más que literal— no es «realista», porque las delirantes proezas de sus paladines no reflejan una realidad vivida. Pero ella es una respuesta genuina, fantasiosa, cargada de ilusiones y anhelos y, sobre todo, de rechazo, a un mundo muy real en el que ocurría exactamente lo opuesto a ese quehacer ceremonioso y elegante, a esa representación en la que siempre triunfaba la justicia, y el delito y el mal merecían castigo y sanciones, en el que vivían, sumidos en la zozobra y la desesperación, quienes leían (o escuchaban leer en las tabernas y en las plazas) ávidamente las novelas de caballerías.

Así, el sueño que convierte a Alonso Quijano en don Quijote de la Mancha no consiste en reactualizar el pasado, sino en algo todavía mucho más ambicioso: realizar el mito, transformar la ficción en historia viva.

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Este empeño, que parece un puro y simple dislate a quienes rodean a Alonso Quijano, y sobre todo a sus amigos y conocidos de su anónima aldea —el cura, el barbero Nicolás, el ama y su sobrina, el bachiller Sansón Carrasco—, va, sin embargo, poco a poco, en el transcurso de la novela, infiltrándose en la realidad; se diría que debido a la fanática convicción con la que el Caballero de la Triste Figura lo impone a su alrededor, sin arredrarlo en absoluto las palizas, los golpes y las desventuras que por ello recibe por doquier. En su espléndida interpretación de la novela, Martín de Riquer insiste en que, de principio a fin de su larga peripecia, don Quijote no cambia, se repite una y otra vez, sin que vacile nunca su certeza de que son los encantadores los que trastocan la realidad para que él parezca equivocarse cuando ataca molinos de viento, odres de vino, carneros o peregrinos creyéndolos gigantes o enemigos. Eso es, sin duda, cierto.

Pero, aunque el Quijote no cambia, encarcelado como está en su rígida visión caballeresca del mundo, lo que sí va cambiando es su entorno, las personas que lo circundan y la propia realidad que, como contagiada de su poderosa locura, se va desrealizando poco a poco hasta —como en un cuento borgiano— convertirse en ficción. Éste es uno de los aspectos más sutiles y también más modernos de la gran novela cervantina.

La modernidad de Don Quijote

La modernidad de Don Quijote de la Mancha está en el espíritu rebelde y justiciero que lleva al personaje a asumir como una responsabilidad personal el intento de cambiar el mundo para mejor, aun cuando, tratando de ponerlo en práctica, se equivoque, se estrelle contra obstáculos insalvables y sea golpeado, vejado y convertido en objeto de irrisión.

Pero también es una novela de actualidad porque Cervantes, para contar la gesta quijotesca, revolucionó las formas narrativas de su tiempo y sentó las bases sobre las que nacería la novela moderna. Aunque no lo sepan, los novelistas contemporáneos que juegan con la forma, distorsionan el tiempo, barajan y enredan los puntos de vista y experimentan con el lenguaje, son todos deudores de Cervantes.

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¿Por qué leer Don Quijote de la Mancha hoy?

Leer Don Quijote hoy sigue siendo una experiencia necesaria porque la novela de Cervantes no solo retrata el choque entre la imaginación y la realidad, sino también el deseo humano de encontrar sentido, justicia y dignidad en un mundo muchas veces hostil. Esa tensión sigue siendo profundamente contemporánea.

Además, acercarse a esta obra con una buena edición comentada permite descubrir cómo un clásico puede dialogar con los lectores actuales sin perder su riqueza original. Por eso, la lectura de Don Quijote de la Mancha no debe verse únicamente como un reto, sino también como una puerta de entrada a la historia de la literatura, al pensamiento crítico y a la sensibilidad narrativa moderna.

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Fuente

Fragmento tomado del libro El Quijote de la Mancha (2004), edición conmemorativa RAE [IV Centenario].

Conclusión

La lectura que propone Mario Vargas Llosa permite entender que Don Quijote de la Mancha no pertenece solo al pasado. Al contrario, su vigencia radica en su capacidad para seguir interrogando nuestra idea de la realidad, la justicia, la imaginación y el papel de la ficción en la vida humana.

Y tú, lector, ¿crees que Don Quijote sigue siendo una novela actual? Te leo en los comentarios.


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Mar de fondo

𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y soy autor del libro "Las vidas que tomé prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

8 Comentarios

  1. Felicitaciones al blog Mar de fondo, por su importante aporte a la cultura, a la lectura, al conocimiento de los grandes escritores.

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  2. Qué bella descripción de la socioiógia del Quijote para traerla a este Siglo XXI tan convulsionado y faltó de la gestión de hombres probos.

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  3. Muy didáctico el ensayo de Vargas Llosa. Gracias Mar de Fondo por darnos otro punto de vista del Quijote

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    1. Muchas gracias a ti por comentar. Los puedes encontrar en la introducción de la penúltima edición del Quijote de la RAE

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  4. Vivo enamorada del Quijote de la Mancha.

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  5. 𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧, creador del Blog de Mar de fondo. Recibe mis felicitaciones por difundir la literatura, ese bien de todos. Atte, Julio César Linares Nava.

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    1. Gracias Julio, tus palabras son una gran motivación. Saludos!

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