El "manuscrito mortal" del Nobel Aleksandr Solzhenitsyn censurado por la URSS

¡Hola, lectores! Desde hace algĂșn tiempo no compartĂ­a con ustedes las fascinantes historias sobre libros que nos regala el meticuloso Santiago Posteguillo. Por ello, en esta ocasiĂłn elegĂ­ una historia verĂ­dica sobre uno de los libros mĂĄs polĂ©micos de Europa, una obra que puso en jaque a la UniĂłn SoviĂ©tica tras la era de Stalin. Se trata de un relato imprescindible que recomiendo totalmente. ¡Descubramos de quĂ© se trata!


El "manuscrito mortal" del Nobel Aleksandr Solzhenitsyn censurado por la URSS
Imagen tomada de. Pinterest. 


La censura y los libros en la URSS


Tras la muerte del dictador Josef Stalin, la Unión Soviética pasó a estar gobernada por nuevos líderes que intentaron manejarla a su manera. Sin embargo, era imposible ocultar las sistemåticas violaciones a los derechos humanos que se cometieron durante aquel periodo. A pesar de la represión, algunos sobrevivientes lograron contar el infierno que vivieron en prisión o en los temidos campos de trabajos forzados en la Siberia estalinista.


Uno de esos sobrevivientes fue Aleksandr Solzhenitsyn, quien no solo soportó años de encierro, sino que ademås se convirtió en una de las voces mås críticas del régimen. En 1970 recibió el Premio Nobel de Literatura por su obra, que reveló las atrocidades de los campos de concentración soviéticos, conocidos como gulags. Su libro, Archipiélago Gulag, fue prohibido en la URSS, pero logró circular en el extranjero y sacudió los cimientos del régimen comunista.

¿QuiĂ©n fue Aleksandr Solzhenitsyn?

Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008) fue un escritor, historiador y disidente soviĂ©tico cuya obra destapĂł la brutalidad del sistema carcelario comunista. Arrestado en 1945 por criticar a Stalin en una carta privada, pasĂł ocho años en un campo de trabajo y luego fue enviado al exilio interno. 

Su experiencia quedó plasmada en Un día en la vida de Ivån Denísovich (1962), su primera novela publicada en la URSS, aunque con restricciones. Mås tarde, su monumental Archipiélago Gulag (1973) le valió el exilio en Occidente. Solo pudo regresar a Rusia en 1994, tras la caída de la URSS. Su legado sigue siendo clave para comprender la represión soviética y la lucha por la libertad de expresión.


La importancia de la memoria histĂłrica


La historia que Posteguillo nos relata con su característico estilo nos hace reflexionar sobre la importancia de los libros a lo largo de la civilización. No se trata solo de relatos, sino de testigos imborrables de la historia. En este caso, la publicación de Archipiélago Gulag tuvo un costo humano elevado: vidas perdidas y persecuciones. Sin embargo, gracias a este testimonio, el mundo conoció la brutal realidad del sistema soviético.


Leamos con atenciĂłn...


EL MANUSCRITO MORTAL


[...] existiĂł un manuscrito que resultaba mortal de verdad, un texto por el que muriĂł una mujer inocente, un texto que revelaba, a su vez, la muerte de millones de inocentes. Por eso era tan peligroso. Todo esto ocurrĂ­a en la extinta UniĂłn SoviĂ©tica. Los agentes del Komitet GosudĂĄrstvennoy BezopĂĄsnosti [ComitĂ© para la Seguridad del Estado), es decir, el KGB, fueron informados de la existencia de dicho manuscrito. Entonces empezĂł la bĂșsqueda mortal.

Tras años de espionaje y persecuciĂłn, Elisaveta Voronnyanskaya fue detenida. La condujeron a un lugar desconocido y allĂ­ la torturaron durante dĂ­as. El KGB tenĂ­a gente experimentada en alargar el sufrimiento de un ser humano, especialmente cuando se trataba de sacar informaciĂłn. Oficialmente fue liberada, pero apareciĂł ahorcada en su casa el 3 de agosto de 1973. Y el manuscrito que intentaba proteger habĂ­a desaparecido. Pero los agentes del servicio secreto soviĂ©tico habĂ­an averiguado algo aterrador para ellos: aquĂ©lla ya no era la Ășnica copia.


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El KGB siguiĂł buscando. Cambiaron de estrategia.

HabĂ­an recibido instrucciones para terminar con aquel problema de raĂ­z. Ahora la clave era detener al autor. El Ășnico problema era que el autor era asquerosamente famoso, premio Nobel de Literatura en 1970, incluso aclamado escritor en la mismĂ­sima UniĂłn SoviĂ©tica. El autor era, pues, a todos los efectos, intocable. Esto es: por el momento.

Pero ¿cĂłmo se llamaba aquel manuscrito? ¿QuĂ© contaba? ¿Y quiĂ©n era su autor?

Alexander Solzhenitsyn, oficial del ejĂ©rcito soviĂ©tico, condecorado en dos ocasiones por su valor durante la segunda guerra mundial, cometiĂł un error grave en su vida: en 1945, durante los Ășltimos coletazos de aquel terrible conflicto armado, se atreviĂł a criticar a Stalin en una carta dirigida a un amigo; el oficial condecorado por su valor no veĂ­a con buenos ojos la forma en la que Stalin dirigĂ­a el ejĂ©rcito. En febrero de ese mismo año 1945, Solzhenitsyn fue detenido y, de acuerdo con lo estipulado en el artĂ­culo 58 de las leyes soviĂ©ticas, el oficial ruso fue condenado a lo habitual en aquellos casos: ocho años de trabajos forzados en un campo de Siberia.

Las condiciones de aquellos campos eran peores que o que cualquier ser humano normal pueda concebir o imaginar, incluso poniĂ©ndose en el mĂĄs terrible de los supuestos. La mayorĂ­a de los presos de aquellas gigantescas cĂĄrceles morĂ­a al cabo de poco tiempo. Aquello, sin embargo, no preocupaba a los que detentaban el poder, porque siempre habĂ­a nuevos presos condenados en virtud del artĂ­culo 58 para sustituir a los fallecidos en aquellas obras pĂșblicas que estos prisioneros se veĂ­an obligados a ejecutar para el bien comĂșn de la UniĂłn SoviĂ©tica.

En 1953 Stalin muriĂł. Jruschov, su sucesor, tenĂ­a otra forma de ver las cosas y condenarĂ­a en 1956, en un discurso secreto ante el comitĂ© federal del Partido Comunista de la URSS, el terror de estos campos que dieron en denominar «estalinistas». Solzhenitsyn, en medio de la ola de libertad controlada que promovĂ­a el nuevo gobierno, fue excarcelado, pero los años en Siberia lo habĂ­an cambiado ya para siempre. En 1962 presentĂł un manuscrito tremendo: Un dĂ­a en la vida de Ivan Denisovich, donde se denunciaba con crudeza y realismo descarnado la violencia, inhumanidad y perversiĂłn de aquellos campos. El texto fue objeto de anĂĄlisis hasta por el PolitburĂł. Nadie pensaba que se fuera a publicar.

-Éste es el libro, camarada presidente dijo uno de los comisarios políticos.

-Déjelo sobre la mesa, camarada --respondió Jruschov, por entonces el hombre que dictaba los designios de la gran superpotencia soviética.

Jruschov pasĂł varias horas leyendo. Se tomĂł al final el dĂ­a siguiente libre para terminar el texto. Luego llamĂł de nuevo al camarada comisario a su despacho.

-Que lo publiquen - dijo.

El comisario polĂ­tico no dijo nada, pero, si Jruschov no hubiera estado ocupado en revisar el resto de la documentaciĂłn que se le habĂ­a acumulado en el escritorio durante su dĂ­a «libre», habrĂ­a observado una mirada extraña en aquel servidor del Estado.

Jruschov, sin duda, vio en aquel texto una denuncia contra Stalin que encajaba perfectamente en su campaña de desmantelamiento de las infraestructuras de dominio de los estalinistas y defendió personalmente la necesidad de publicar aquel libro.

Un dia en la vida de Ivan Denisovich se convirtiĂł en un autĂ©ntico bestseller en el extranjero y tambiĂ©n, con el permiso de Jruschov, en la propia URSS. Hasta aquĂ­ todo iba bien. Pero en 1964, sĂłlo dos años despuĂ©s de la publicaciĂłn de esa novela, Jruschov fue depuesto del poder por un golpe de Estado ejecutado por el ultraconservador comunista BrĂ©zhnev, a quien habĂ­an acudido todos aquellos «servidores del Estado» que desconfiaban del aperturismo que estaba promoviendo el incontrolado Jruschov. Y, desde luego, BrĂ©zhnev no veĂ­a con los mismos ojos tolerantes las crĂ­ticas que Solzhenitsyn se empeñaba en seguir publicando contra el antiguo rĂ©gimen estalinista. Pero todo empeorĂł. La gota que colmĂł el vaso de la escasa paciencia del PolitburĂł fue la informaciĂłn que les suministrĂł el KGB: Solzhenitsyn trabajaba sobre otra novela, pero esta vez sus crĂ­ticas no iban contra el fallecido Stalin.

-¿Contra quiĂ©n entonces? - preguntĂł BrĂ©zhnev.

El comisario fue escueto en su respuesta.

Contra el gobierno comunista de la Unión Soviética, camarada presidente.

BrĂ©zhnev inspirĂł aire y algo de mocos. Arrastraba un estĂșpido resfriado que no parecĂ­a darle descanso.

-Ese manuscrito no debe salir nunca a la luz --respondiĂł.

¿Fue el propio BrĂ©zhnev el que dio la orden? No lo sabemos, aunque despuĂ©s del golpe de Estado contra Jruschov hubo unos años en los que era difĂ­cil que algo se hiciera en la UniĂłn SoviĂ©tica sin su visto bueno. Lo que es un hecho es que, desde que BrĂ©zhnev se hizo con el control del gobierno, detener la publicaciĂłn de esa nueva novela fue objetivo prioritario del KGB.

Solzhenitsyn vivĂ­a entonces en casa del violonchelista Rostropovich, muy respetado dentro y fuera de la URSS, lo que le aseguraba un mĂ­nimo de autonomĂ­a, pero, siempre desconfiado, Solzhenitsyn habĂ­a decidido trabajar sobre su nueva novela secreta con un mĂ©todo peculiar: la dividiĂł en diferentes partes y confiĂł a un amigo distinto cada una de estas secciones del manuscrito; luego acudĂ­a la «visitar» a estos amigos, siempre vigilado de cerca por agentes del KGB, pero lo que en realidad hacĂ­a era recluirse en una habitaciĂłn de la casa del amigo «visitado» para trabajar sobre el texto. Y el sistema funcionĂł hasta que tomĂł la decisiĂłn, ineludible por otro lado, de que alguien mecanografiara el manuscrito completo antes de remitirlo a los editores. Elisaveta Voronnyanskaya fue la elegida y ya conocemos su triste desenlace.



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Entretanto, Solzhenitsyn recibiĂł el Nobel de Literatura, a cuya ceremonia de entrega decidiĂł no acudir para evitar que luego no le dejaran regresar a Rusia. El KGB se hizo con la copia de Elisaveta, pero Solzhenitsyn, siempre precavido, tenĂ­a otras dos copias manuscritas a buen resguardo y presentĂł una de forma oficial al sindicato de escritores de la URSS, que, por supuesto, prohibiĂł su publicaciĂłn. 

La otra copia saliĂł clandestinamente de Rusia y llegĂł a Francia, donde se publicĂł traducida al francĂ©s en 1974. A las seis semanas de dicha publicaciĂłn, Solzhenitsyn fue deportado de la URSS y se le retirĂł la nacionalidad soviĂ©tica. El manuscrito mortal se llamaba, y se sigue llamando, ArchipiĂ©lago Gulag. Hoy dĂ­a es lectura obligatoria en los institutos de secundaria en Rusia. En la primera ediciĂłn, el autor se disculpaba, pero no con el KGB o el gobierno soviĂ©tico, sino con sus compañeros muertos en Siberia: «que por favor me perdonen por no haberlo visto todo, por no recordarlo todo y por no decirlo todo.» Les aseguro que el autor, pese a su humildad, vio mucho, recordĂł mucho y dijo mucho.

Ya lo saben queridos lectores, si desean saber a detalle esta historia y otras, pueden comprar el libro de Santiago de Posteguillo, llamado "La noche que Frankenstein leyĂł El Quijote" y tambiĂ©n "ArchipiĂ©lago Gulad", un clĂĄsico como hemos visto ¡Imprescindible! ¡Hasta la prĂłxima! 

Fuente: Fragmento de La noche que Frankenstein leyĂł El Quijote. 

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Mar de fondo

đ”đ‘Ÿđ‘Šđ‘Žđ‘› 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. EstudiĂ© Comunicaciones, SociologĂ­a y soy autor del libro "Las vidas que tomĂ© prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑱𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

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