¡Hola, lectores! Desde hace algĂșn tiempo no compartĂa con ustedes las fascinantes historias sobre libros que nos regala el meticuloso Santiago Posteguillo. Por ello, en esta ocasiĂłn elegĂ una historia verĂdica sobre uno de los libros mĂĄs polĂ©micos de Europa, una obra que puso en jaque a la UniĂłn SoviĂ©tica tras la era de Stalin. Se trata de un relato imprescindible que recomiendo totalmente. ¡Descubramos de quĂ© se trata!
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| Imagen tomada de. Pinterest. |
La censura y los libros en la URSS
Tras la muerte del dictador Josef Stalin, la UniĂłn SoviĂ©tica pasĂł a estar gobernada por nuevos lĂderes que intentaron manejarla a su manera. Sin embargo, era imposible ocultar las sistemĂĄticas violaciones a los derechos humanos que se cometieron durante aquel periodo. A pesar de la represiĂłn, algunos sobrevivientes lograron contar el infierno que vivieron en prisiĂłn o en los temidos campos de trabajos forzados en la Siberia estalinista.
Uno de esos sobrevivientes fue Aleksandr Solzhenitsyn, quien no solo soportĂł años de encierro, sino que ademĂĄs se convirtiĂł en una de las voces mĂĄs crĂticas del rĂ©gimen. En 1970 recibiĂł el Premio Nobel de Literatura por su obra, que revelĂł las atrocidades de los campos de concentraciĂłn soviĂ©ticos, conocidos como gulags. Su libro, ArchipiĂ©lago Gulag, fue prohibido en la URSS, pero logrĂł circular en el extranjero y sacudiĂł los cimientos del rĂ©gimen comunista.
¿QuiĂ©n fue Aleksandr Solzhenitsyn?
Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008) fue un escritor, historiador y disidente soviético cuya obra destapó la brutalidad del sistema carcelario comunista. Arrestado en 1945 por criticar a Stalin en una carta privada, pasó ocho años en un campo de trabajo y luego fue enviado al exilio interno.
Su experiencia quedĂł plasmada en Un dĂa en la vida de IvĂĄn DenĂsovich (1962), su primera novela publicada en la URSS, aunque con restricciones. MĂĄs tarde, su monumental ArchipiĂ©lago Gulag (1973) le valiĂł el exilio en Occidente. Solo pudo regresar a Rusia en 1994, tras la caĂda de la URSS. Su legado sigue siendo clave para comprender la represiĂłn soviĂ©tica y la lucha por la libertad de expresiĂłn.
La importancia de la memoria histĂłrica
La historia que Posteguillo nos relata con su caracterĂstico estilo nos hace reflexionar sobre la importancia de los libros a lo largo de la civilizaciĂłn. No se trata solo de relatos, sino de testigos imborrables de la historia. En este caso, la publicaciĂłn de ArchipiĂ©lago Gulag tuvo un costo humano elevado: vidas perdidas y persecuciones. Sin embargo, gracias a este testimonio, el mundo conociĂł la brutal realidad del sistema soviĂ©tico.
Leamos con atenciĂłn...
EL MANUSCRITO MORTAL
[...] existiĂł un manuscrito que resultaba mortal de verdad, un texto por el que muriĂł una mujer inocente, un texto que revelaba, a su vez, la muerte de millones de inocentes. Por eso era tan peligroso. Todo esto ocurrĂa en la extinta UniĂłn SoviĂ©tica. Los agentes del Komitet GosudĂĄrstvennoy BezopĂĄsnosti [ComitĂ© para la Seguridad del Estado), es decir, el KGB, fueron informados de la existencia de dicho manuscrito. Entonces empezĂł la bĂșsqueda mortal.
Tras años de espionaje y persecuciĂłn, Elisaveta Voronnyanskaya fue detenida. La condujeron a un lugar desconocido y allĂ la torturaron durante dĂas. El KGB tenĂa gente experimentada en alargar el sufrimiento de un ser humano, especialmente cuando se trataba de sacar informaciĂłn. Oficialmente fue liberada, pero apareciĂł ahorcada en su casa el 3 de agosto de 1973. Y el manuscrito que intentaba proteger habĂa desaparecido. Pero los agentes del servicio secreto soviĂ©tico habĂan averiguado algo aterrador para ellos: aquĂ©lla ya no era la Ășnica copia.
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El KGB siguiĂł buscando. Cambiaron de estrategia.
HabĂan recibido instrucciones para terminar con aquel problema de raĂz. Ahora la clave era detener al autor. El Ășnico problema era que el autor era asquerosamente famoso, premio Nobel de Literatura en 1970, incluso aclamado escritor en la mismĂsima UniĂłn SoviĂ©tica. El autor era, pues, a todos los efectos, intocable. Esto es: por el momento.
Pero ¿cĂłmo se llamaba aquel manuscrito? ¿QuĂ© contaba? ¿Y quiĂ©n era su autor?
Alexander Solzhenitsyn, oficial del ejĂ©rcito soviĂ©tico, condecorado en dos ocasiones por su valor durante la segunda guerra mundial, cometiĂł un error grave en su vida: en 1945, durante los Ășltimos coletazos de aquel terrible conflicto armado, se atreviĂł a criticar a Stalin en una carta dirigida a un amigo; el oficial condecorado por su valor no veĂa con buenos ojos la forma en la que Stalin dirigĂa el ejĂ©rcito. En febrero de ese mismo año 1945, Solzhenitsyn fue detenido y, de acuerdo con lo estipulado en el artĂculo 58 de las leyes soviĂ©ticas, el oficial ruso fue condenado a lo habitual en aquellos casos: ocho años de trabajos forzados en un campo de Siberia.
Las condiciones de aquellos campos eran peores que o que cualquier ser humano normal pueda concebir o imaginar, incluso poniĂ©ndose en el mĂĄs terrible de los supuestos. La mayorĂa de los presos de aquellas gigantescas cĂĄrceles morĂa al cabo de poco tiempo. Aquello, sin embargo, no preocupaba a los que detentaban el poder, porque siempre habĂa nuevos presos condenados en virtud del artĂculo 58 para sustituir a los fallecidos en aquellas obras pĂșblicas que estos prisioneros se veĂan obligados a ejecutar para el bien comĂșn de la UniĂłn SoviĂ©tica.
En 1953 Stalin muriĂł. Jruschov, su sucesor, tenĂa otra forma de ver las cosas y condenarĂa en 1956, en un discurso secreto ante el comitĂ© federal del Partido Comunista de la URSS, el terror de estos campos que dieron en denominar «estalinistas». Solzhenitsyn, en medio de la ola de libertad controlada que promovĂa el nuevo gobierno, fue excarcelado, pero los años en Siberia lo habĂan cambiado ya para siempre. En 1962 presentĂł un manuscrito tremendo: Un dĂa en la vida de Ivan Denisovich, donde se denunciaba con crudeza y realismo descarnado la violencia, inhumanidad y perversiĂłn de aquellos campos. El texto fue objeto de anĂĄlisis hasta por el PolitburĂł. Nadie pensaba que se fuera a publicar.
-Ăste es el libro, camarada presidente dijo uno de los comisarios polĂticos.
-Déjelo sobre la mesa, camarada --respondió Jruschov, por entonces el hombre que dictaba los designios de la gran superpotencia soviética.
Jruschov pasĂł varias horas leyendo. Se tomĂł al final el dĂa siguiente libre para terminar el texto. Luego llamĂł de nuevo al camarada comisario a su despacho.
-Que lo publiquen - dijo.
El comisario polĂtico no dijo nada, pero, si Jruschov no hubiera estado ocupado en revisar el resto de la documentaciĂłn que se le habĂa acumulado en el escritorio durante su dĂa «libre», habrĂa observado una mirada extraña en aquel servidor del Estado.
Jruschov, sin duda, vio en aquel texto una denuncia contra Stalin que encajaba perfectamente en su campaña de desmantelamiento de las infraestructuras de dominio de los estalinistas y defendió personalmente la necesidad de publicar aquel libro.
Un dia en la vida de Ivan Denisovich se convirtiĂł en un autĂ©ntico bestseller en el extranjero y tambiĂ©n, con el permiso de Jruschov, en la propia URSS. Hasta aquĂ todo iba bien. Pero en 1964, sĂłlo dos años despuĂ©s de la publicaciĂłn de esa novela, Jruschov fue depuesto del poder por un golpe de Estado ejecutado por el ultraconservador comunista BrĂ©zhnev, a quien habĂan acudido todos aquellos «servidores del Estado» que desconfiaban del aperturismo que estaba promoviendo el incontrolado Jruschov. Y, desde luego, BrĂ©zhnev no veĂa con los mismos ojos tolerantes las crĂticas que Solzhenitsyn se empeñaba en seguir publicando contra el antiguo rĂ©gimen estalinista. Pero todo empeorĂł. La gota que colmĂł el vaso de la escasa paciencia del PolitburĂł fue la informaciĂłn que les suministrĂł el KGB: Solzhenitsyn trabajaba sobre otra novela, pero esta vez sus crĂticas no iban contra el fallecido Stalin.
-¿Contra quiĂ©n entonces? - preguntĂł BrĂ©zhnev.
El comisario fue escueto en su respuesta.
Contra el gobierno comunista de la Unión Soviética, camarada presidente.
BrĂ©zhnev inspirĂł aire y algo de mocos. Arrastraba un estĂșpido resfriado que no parecĂa darle descanso.
-Ese manuscrito no debe salir nunca a la luz --respondiĂł.
¿Fue el propio BrĂ©zhnev el que dio la orden? No lo sabemos, aunque despuĂ©s del golpe de Estado contra Jruschov hubo unos años en los que era difĂcil que algo se hiciera en la UniĂłn SoviĂ©tica sin su visto bueno. Lo que es un hecho es que, desde que BrĂ©zhnev se hizo con el control del gobierno, detener la publicaciĂłn de esa nueva novela fue objetivo prioritario del KGB.
Solzhenitsyn vivĂa entonces en casa del violonchelista Rostropovich, muy respetado dentro y fuera de la URSS, lo que le aseguraba un mĂnimo de autonomĂa, pero, siempre desconfiado, Solzhenitsyn habĂa decidido trabajar sobre su nueva novela secreta con un mĂ©todo peculiar: la dividiĂł en diferentes partes y confiĂł a un amigo distinto cada una de estas secciones del manuscrito; luego acudĂa la «visitar» a estos amigos, siempre vigilado de cerca por agentes del KGB, pero lo que en realidad hacĂa era recluirse en una habitaciĂłn de la casa del amigo «visitado» para trabajar sobre el texto. Y el sistema funcionĂł hasta que tomĂł la decisiĂłn, ineludible por otro lado, de que alguien mecanografiara el manuscrito completo antes de remitirlo a los editores. Elisaveta Voronnyanskaya fue la elegida y ya conocemos su triste desenlace.
Entretanto, Solzhenitsyn recibiĂł el Nobel de Literatura, a cuya ceremonia de entrega decidiĂł no acudir para evitar que luego no le dejaran regresar a Rusia. El KGB se hizo con la copia de Elisaveta, pero Solzhenitsyn, siempre precavido, tenĂa otras dos copias manuscritas a buen resguardo y presentĂł una de forma oficial al sindicato de escritores de la URSS, que, por supuesto, prohibiĂł su publicaciĂłn.
La otra copia saliĂł clandestinamente de Rusia y llegĂł a Francia, donde se publicĂł traducida al francĂ©s en 1974. A las seis semanas de dicha publicaciĂłn, Solzhenitsyn fue deportado de la URSS y se le retirĂł la nacionalidad soviĂ©tica. El manuscrito mortal se llamaba, y se sigue llamando, ArchipiĂ©lago Gulag. Hoy dĂa es lectura obligatoria en los institutos de secundaria en Rusia. En la primera ediciĂłn, el autor se disculpaba, pero no con el KGB o el gobierno soviĂ©tico, sino con sus compañeros muertos en Siberia: «que por favor me perdonen por no haberlo visto todo, por no recordarlo todo y por no decirlo todo.» Les aseguro que el autor, pese a su humildad, vio mucho, recordĂł mucho y dijo mucho.
Ya lo saben queridos lectores, si desean saber a detalle esta historia y otras, pueden comprar el libro de Santiago de Posteguillo, llamado "La noche que Frankenstein leyĂł El Quijote" y tambiĂ©n "ArchipiĂ©lago Gulad", un clĂĄsico como hemos visto ¡Imprescindible! ¡Hasta la prĂłxima!
Fuente: Fragmento de La noche que Frankenstein leyĂł El Quijote.
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