La razón por la que Gabriel García Márquez nunca regresó a Buenos Aires

¡Hola, lectores! Comenzamos la jornada literaria con una gran referencia a Gabriel García Márquez y momentos de su vida que mostraron esencia. Por ejemplo, hoy te contaré sobre la única vez que pisó suelo argentino y la razón por la que optó nunca más volver a Buenos Aires ¡Leamos!

Gabriel García Márquez nunca regresó a Buenos Aires
Imagen tomada de Pinterest. 


El maestro García Márquez como muchos escritores supersticiosos tenía la costumbre de asociar eventos positivos o negativos a lugares o personas. Lo cierto es que la suerte lo acompañó hasta que en 1982 se hizo del Premio Nobel de Literatura. 

Gabriel García Márquez en Argentina


En la madrugada de agosto de 1967 el talentoso escritor Gabriel García Márquez, llegó a la ciudad de Buenos Aires, Argentina, proveniente de Ciudad de México; llegó junto a su esposa, Mercedes Barcha. A su encuentro fue Francisco "Paco" Porrúa, famoso editor de Sudamericana, también estuvo presente el escritor Tomás Eloy Martínez, quien era jefe de redacción de la revista Primera Plana.

Cien años de soledad


La historia entre el país sureño y la novela de Gabo fue memorable, ya que se publicó por primera vez en Argentina y llevaba semanas entre los más vendidos, por eso Gabo llegó a tierras gauchas no para promocionar su novela, sino para participar como jurado de un premio compartido por Sudamericana y la revista Panorama.

La historia de la novela más exitosa del colombiano se atribuye a Paco Porrúa quien tomo tomó la decisión y se arriesgó a publicar la novela que ya había sido rechazada en dos oportunidades por otras editoriales. Por esta razón, la expectativa por la llegada de Gabo era enorme. El creador de Macondo siempre fue muy reservado, de él solo habían algunas fotos que circulaban en los diarios de la época.

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Lo que Gabriel García Márquez hizo en Argentina


En total fueron 12 los días que el futuro Nobel pasó en Buenos Aires, allí pese a su timidez posó para las cámaras de Sara Facio. Entre otras actividades que realizó fue una tarde invernal junto a su esposa Barcha y los amigos Martínez y Porrúa, bebiendo en un café. La anécdota dice que aquella vez vieron a una mujer caminando por la vereda con el libro de Gabo que se dejaba ver por encima de la bolsa de supermercado y solo en ese momento se dieron cuenta de la magnitud que había alcanzado la novela.

Lamentablemente queda poco registro periodístico de la visita de Gabo. Esto se debe según Alicia D'Amico a que el colombiano "no soportaba que un periodista tome nota de sus opiniones y enmudece ante el sonido de un grabador”, por lo que únicamente brindó dos entrevistas: una a Primera Plana y otra muy breve en el diario La Prensa.


Otra cosa que hizo el escritor de Cien años de soledad, fue ir a ver una obra de teatro llamada: Los siameses, de Griselda Gambaro, Gabo y Mercedes se ubicaron en el palco donde se sentarían y un foco de luz alcanzaba a iluminarlos. En ese momento alguien del público los reconoció y lo que empezó con un aplauso individual se convirtió en una ovación en todo el teatro.

Años más tarde, Tomás Eloy Martínez dijo “En ese preciso momento vi que la fama bajaba del cielo, envuelta en un deslumbrado aleteo de sábanas, como Remedios la bella, y dejaba caer sobre García Márquez uno de esos tiempos de luz inmunes a los estragos de los años”.

Pero¿por qué no volvió a visitar Buenos Aires?


Esto nos deja pensando, lectores, ya que querían tanto a Gabo (o él se sentía tan querido) pero jamás regreso a Argentina. Bueno, la explicación es simple como profunda, ya que mucho se habla de la superstición que tenía el escritor. García Márquez solía decir que si en Buenos Aires el éxito lo había elegido, allí también podría abandonarlo”, cuenta Solana Schvartzman, del Departamento de Investigaciones de la Biblioteca.

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Visto de este modo, lectores, tiene mucho sentido que Gabo no haya vuelto a Buenos Aires; y es que la superstición es algo que ha acompañado a muchos genios como por ejemplo:

El maestro Charles Dickens solía ser muy supersticioso, ya que evitaba caminar bajo escaleras y tenía un temor especial hacia los gatos negros. Asimismo, el escritor de Cien años de soledad creía en la magia y los presagios y a menudo añadía elementos de superstición en sus obras. 

Otro autor con este tipo de creencias fue Agatha Christie, la famosa escritora de novelas policiacas y de misterio creía en la astrología y le temía a las tormentas eléctricas. Por su parte, el maestro Edgar Allan Poe tenía varias supersticiones, incluyendo la creencia en el poder de los amuletos y la numerología.

Por último, de William Shakespeare se especula una creencia en los poderes de la brujería y la magia, que se reflejan en alguna de sus obras. Este dato es un poco más vago, pero lo cierto es que muchos de los grandes autores de todos los tiempos tenían uno que otro motivo para cuidarse de la negatividad. 

Tal vez para Gabo volver a Buenos Aires en verdad representaba el fin de su tan merecido éxito. Aunque eso jamás pueda comprobarse.

Si te gustó este artículo, lector, te invito a dejarme un comentario y nos leemos en la próxima publicación ¿Eres supersticioso? 

 



Mar de fondo

𝑆𝑜𝑦 𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) creador del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y estoy escribiendo un libro. Soy un amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜"

3 Comentarios

  1. El Gabo, amigo entrañable de mi Cuba. Tengo algo de supersticioso. En una ocasión encontré una estatuilla de San Lázaro y no lo he abandonado porque dicen que tendría consecuencias.

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  2. Me encantó 💯 interesante artículo ,a veces soy un poco supersticiosa , creo que los amantes de la literatura fantaseamos con la superstición gracias por compartir ♥️

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  3. En general no soy supersticiosa pero hasta ahí nomas…

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