Cómo leer entre líneas: aprende a interpretar un texto

Aprende cómo leer entre líneas, reconocer el subtexto y descubrir significados que un escritor no expresa directamente.

Cómo leer entre líneas y descubrir el subtexto literario
Aprende a descubrir lo que esconde un texto literario. 

¡Hola, lectores! Un personaje asegura que está bien, pero algo en sus gestos nos dice exactamente lo contrario. Una mujer coloca dos platos sobre una mesa, mira el reloj y, después de unos minutos, guarda uno de ellos sin decir una palabra. Un narrador describe una casa vacía y, aunque nunca utiliza la palabra «soledad», podemos sentirla.

¿Cómo conseguimos comprender todas esas cosas si el escritor nunca las dijo directamente?

Ahí comienza una de las habilidades más interesantes de cualquier lector: aprender cómo leer entre líneas.

Leer no consiste solamente en reconocer palabras y comprender acontecimientos. Una lectura profunda también implica observar silencios, contradicciones, símbolos, gestos, repeticiones y pequeños detalles que permiten descubrir aquello que el texto sugiere sin expresarlo de manera explícita.

Esta capacidad resulta fundamental para comprender novelas, cuentos, poemas e incluso conversaciones cotidianas. También constituye uno de los pilares de la lectura inferencial y del pensamiento crítico.

La buena noticia es que no necesitas ser especialista en literatura para desarrollar esta habilidad. Con algunas preguntas y un poco de práctica puedes empezar a descubrir significados que antes quizá pasaban desapercibidos.

En este artículo aprenderás cómo leer entre líneas, cómo identificar información implícita, qué es el subtexto y qué pistas puedes utilizar para interpretar un texto sin caer en interpretaciones exageradas.

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¿Qué significa leer entre líneas?

Leer entre líneas significa comprender información que no está expresada directamente en un texto, pero que puede deducirse a partir de determinadas pistas.

El lector combina aquello que aparece escrito con el contexto, sus conocimientos previos y los indicios proporcionados por el autor.

Veamos un ejemplo muy sencillo:

Pedro entró empapado, cerró el paraguas y dejó los zapatos junto a la puerta.

En ninguna parte de la oración aparece la frase «está lloviendo».

Sin embargo, probablemente cualquiera podría deducirlo.

¿Por qué?

Porque tenemos varias pistas: Pedro está empapado, lleva un paraguas y se quita los zapatos al entrar.

Eso es precisamente leer información implícita.

La diferencia entre información explícita e implícita

Para aprender a interpretar correctamente un texto conviene distinguir dos conceptos fundamentales.

La información explícita es aquella que aparece directamente escrita.

Por ejemplo:

Laura estaba cansada después de trabajar diez horas.

El texto nos informa claramente de que Laura está cansada.

En cambio, la información implícita debe ser deducida.

Laura dejó las llaves sobre la mesa, se quitó los zapatos y se quedó dormida en el sofá sin cenar.

El narrador nunca dice que Laura está agotada, pero sus acciones permiten inferirlo.

Los escritores utilizan constantemente esta segunda estrategia porque permite que el lector participe activamente en la construcción del significado.

¿Qué es una inferencia en la lectura?

Una inferencia es una conclusión que obtenemos a partir de pistas presentes en el texto.

Podemos representarlo mediante una fórmula sencilla:

Información del texto + contexto + conocimientos previos = inferencia.

Imaginemos esta frase:

Cuando Carlos abrió la puerta del departamento encontró todas las fotografías guardadas dentro de una caja.

El texto no explica qué ocurrió.

Pero dependiendo del contexto podríamos sospechar que existe una ruptura, una mudanza, una pérdida o algún cambio importante en la relación entre los personajes.

Para saber cuál interpretación es más probable necesitaríamos continuar leyendo y encontrar nuevas evidencias.

Ese punto es fundamental: una buena inferencia no es una ocurrencia; debe apoyarse en pistas textuales.

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¿Por qué los escritores no dicen todo directamente?

Si un escritor explicara absolutamente todo lo que ocurre, buena parte de la literatura perdería su fuerza.

Los autores suelen dejar espacios para que el lector interprete.

En lugar de decir:

Antonio estaba terriblemente triste porque extrañaba a su esposa.

un escritor podría escribir:

Antonio todavía preparaba dos tazas de café cada mañana. Algunas veces tardaba varios segundos en recordar por qué debía guardar una.

La segunda versión no utiliza palabras como «tristeza», «ausencia» o «duelo».

Sin embargo, puede resultar mucho más emotiva.

Mostrar en lugar de explicar

En narrativa existe un principio conocido habitualmente como show, don't tell, que podría traducirse como mostrar en lugar de explicar.

La idea consiste en permitir que las emociones, características o conflictos aparezcan mediante acciones, diálogos, situaciones y detalles en lugar de explicarlos directamente.

Por ejemplo, en vez de decir que un personaje es inseguro, el escritor puede mostrar cómo revisa cinco veces un mensaje antes de enviarlo.

En lugar de afirmar que alguien tiene miedo, puede describir cómo evita mirar hacia una puerta.

El lector reconstruye entonces la emoción.

El lector también construye el significado

Leer es una actividad mucho más activa de lo que parece.

Cuando abrimos una novela no solamente recibimos información. También establecemos relaciones entre los acontecimientos, anticipamos situaciones, interpretamos comportamientos y formulamos hipótesis.

Por eso dos personas pueden leer la misma obra y descubrir matices diferentes.

El texto establece ciertos límites, pero dentro de ellos puede existir más de una interpretación razonable.

El silencio también comunica

Uno de los grandes secretos para leer entre líneas consiste en prestar atención a aquello que los personajes no dicen.

Imagina esta conversación:

—¿Vendrás mañana?

—Tengo bastante trabajo.

La segunda persona no ha respondido realmente la pregunta.

Esa evasión puede contener información importante.

Tal vez no quiere asistir, quizá existe un conflicto o simplemente todavía no puede decidirlo.

En literatura, los silencios, las evasiones y los cambios de tema pueden ser tan importantes como una declaración explícita.

¿Qué es el subtexto y por qué es importante?

Para comprender profundamente una obra literaria necesitamos familiarizarnos con otro concepto: el subtexto.

El subtexto es aquello que una escena, conversación o comportamiento comunica sin expresarlo directamente.

Podríamos explicarlo así:

Texto: lo que se dice.

Subtexto: lo que realmente está ocurriendo debajo de esas palabras.

Veamos un ejemplo:

—Qué bonita camisa —dijo Elena.

—La compré ayer.

—Claro. Se nota.

Sin contexto, podría tratarse simplemente de un comentario amable.

Pero si sabemos que Elena mantiene una relación tensa con la otra persona, la frase «se nota» podría tener un tono irónico.

El significado real depende entonces del contexto, de la relación entre los personajes y de la manera en que el escritor construye la escena.

7 pistas para aprender a leer entre líneas

Leer entre líneas puede parecer complicado al principio, pero existen determinadas señales que ayudan a encontrar información implícita.

1. Presta atención a lo que se repite

Cuando una palabra, una imagen, un objeto o una situación aparece repetidamente en una obra, conviene prestarle atención.

Las repeticiones suelen crear conexiones.

Por ejemplo, si un personaje observa constantemente un reloj, podría existir una preocupación relacionada con el tiempo, la espera, la muerte, una cita o un acontecimiento futuro.

No significa que cualquier objeto repetido sea necesariamente un símbolo, pero constituye una pista que merece ser observada.

2. Detecta las contradicciones

Uno de los mejores lugares para encontrar subtexto es la contradicción.

Pregúntate:

  • ¿El personaje dice algo pero hace lo contrario?
  • ¿Existe diferencia entre lo que piensa y lo que expresa?
  • ¿Otros personajes lo describen de una manera diferente?
  • ¿Sus decisiones contradicen sus propios principios?

Imagina que un personaje repite constantemente:

No me importa lo que ella haga.

Pero después pregunta varias veces dónde está, con quién salió y cuándo volverá.

Sus acciones contradicen sus palabras.

Esa contradicción nos permite descubrir algo que el personaje quizá intenta ocultar incluso ante sí mismo.

3. Observa los silencios y las omisiones

A veces resulta más interesante preguntar qué falta que preguntar qué aparece.

Por ejemplo, un personaje puede hablar extensamente de su infancia pero evitar mencionar a su padre.

¿Por qué?

Tal vez todavía no podamos responderlo, pero esa ausencia puede convertirse en una pista narrativa.

Los escritores suelen reservar información deliberadamente para generar misterio, tensión o profundidad psicológica.

4. Analiza los gestos y comportamientos

En literatura, las acciones también hablan.

Un personaje puede decir:

No estoy nervioso.

Pero si inmediatamente después comienza a golpear la mesa con los dedos, evita mirar a los demás y revisa constantemente el teléfono, el lector puede sospechar lo contrario.

Los gestos ofrecen pistas sobre emociones que muchas veces los personajes no quieren expresar.

5. Pregúntate por qué el escritor eligió ese detalle

Una de las preguntas más útiles durante una lectura profunda es:

¿Por qué el escritor me está contando esto?

Imagina que una novela dedica varias líneas a describir una fotografía antigua ubicada sobre una mesa.

Quizá simplemente forma parte del escenario.

Pero también podría guardar relación con la historia de los personajes.

No significa que debamos sospechar de absolutamente cada palabra. Se trata de observar aquellos detalles que parecen recibir una atención especial.

6. Busca símbolos y asociaciones

Los escritores pueden utilizar objetos, espacios, colores, animales, estaciones o fenómenos naturales para construir significados adicionales.

Una casa abandonada podría representar el deterioro de una familia.

Un viaje podría funcionar como representación de una transformación personal.

La llegada del invierno podría acompañar un periodo emocional particularmente difícil.

Sin embargo, existe una regla fundamental:

No todo es un símbolo.

Una interpretación debe encontrar apoyo en otros elementos de la obra. Si absolutamente cualquier objeto puede significar cualquier cosa, entonces dejamos de interpretar y comenzamos simplemente a inventar.

7. Observa lo que cambia

El contraste entre el inicio y el final de una historia puede revelar mucho sobre su verdadero significado.

Pregúntate:

  • ¿Cómo era el personaje al principio?
  • ¿Cómo se comporta al final?
  • ¿Qué ha aprendido?
  • ¿Qué ha perdido?
  • ¿Qué relaciones cambiaron?
  • ¿Hay algún objeto o lugar que ahora tenga otro significado?

Los cambios permiten observar la evolución de personajes, conflictos y temas centrales.

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El método PISTA: 5 preguntas para aprender a leer entre líneas

Para aplicar todo lo anterior de manera sencilla podemos utilizar un pequeño método que llamaremos método PISTA.

Cada letra representa una pregunta que puedes realizar mientras lees.

P — ¿Qué pasa literalmente?

Antes de buscar significados ocultos debemos comprender correctamente aquello que sucede.

¿Quién aparece?

¿Qué ocurre?

¿Dónde?

¿Qué información proporciona directamente el narrador?

No podemos interpretar bien aquello que todavía no comprendemos literalmente.

I — ¿Qué información falta?

Después observa los vacíos.

¿Existe alguna pregunta que no haya sido respondida?

¿Un personaje evita hablar de determinado asunto?

¿El narrador está ocultando información?

Las ausencias también pueden producir significado.

S — ¿Qué señales deja el escritor?

Aquí buscamos evidencias:

  • palabras repetidas;
  • gestos;
  • símbolos;
  • descripciones;
  • contradicciones;
  • objetos recurrentes;
  • cambios de comportamiento.

Estas señales permiten construir nuestra interpretación.

T — ¿Qué interpretación explica esas señales?

Ahora podemos formular una hipótesis.

Por ejemplo:

«Creo que este personaje está ocultando miedo».

O:

«Este objeto parece representar el recuerdo de una persona ausente».

Todavía no necesitamos estar completamente seguros.

A — ¿Qué evidencia apoya mi interpretación?

Finalmente debemos regresar al texto.

¿Qué frases, acciones o acontecimientos respaldan nuestra interpretación?

Este último paso diferencia una lectura crítica de una simple especulación.

Ejemplo práctico: cómo leer entre líneas paso a paso

Veamos ahora cómo aplicar este procedimiento con un pequeño texto ficticio:

Marta colocó dos platos sobre la mesa. Después abrió la ventana y miró hacia la calle. Pasaron veinte minutos. Volvió a mirar el reloj. Finalmente guardó uno de los platos en el armario y empezó a cenar.

¿Qué ocurre literalmente?

Marta coloca dos platos, espera durante un tiempo, mira hacia la calle y finalmente guarda uno antes de comenzar a comer.

¿Qué información no aparece directamente?

El texto nunca explica por qué había dos platos.

Tampoco nos dice a quién esperaba.

¿Qué podemos inferir?

La interpretación más razonable es que Marta esperaba comer con otra persona, pero esa persona finalmente no llegó.

¿Qué pistas permiten llegar a esa conclusión?

  • Colocó dos platos.
  • Miró hacia la calle.
  • Esperó veinte minutos.
  • Consultó el reloj.
  • Finalmente retiró uno de los platos.

El escritor nunca necesitó escribir:

«Marta estaba esperando a alguien que no llegó».

El lector puede descubrirlo por sí mismo.

Dependiendo del resto de la historia podríamos incluso interpretar sentimientos como decepción, tristeza o abandono, pero necesitaríamos más evidencias antes de afirmarlo.

Cómo saber si tu interpretación es correcta

Esta es probablemente una de las preguntas más importantes cuando comenzamos a analizar literatura.

Si una obra puede tener diferentes interpretaciones, ¿significa eso que cualquier interpretación es válida?

No.

Una interpretación necesita evidencias

Una lectura literaria sólida debe poder responder una pregunta muy sencilla:

¿Dónde se observa eso en el texto?

Si afirmamos que un personaje siente culpa, deberíamos poder identificar comportamientos, pensamientos o situaciones que respalden esa afirmación.

Interpretar consiste en construir significado utilizando evidencias.

Una obra puede admitir más de una interpretación

Esto no significa que siempre exista una única lectura correcta.

Las grandes obras literarias suelen admitir diferentes interpretaciones porque trabajan con símbolos, conflictos humanos y situaciones complejas.

Dos lectores pueden llegar a conclusiones ligeramente distintas y ambos tener argumentos sólidos.

Lo importante es que puedan justificar sus interpretaciones con elementos de la obra.

Diferencia entre interpretar y sobreinterpretar

Uno de los errores frecuentes consiste en buscar significados ocultos donde probablemente no existen.

Interpretar Sobreinterpretar
Parte de evidencias del texto. Parte principalmente de una ocurrencia.
Considera el contexto. Ignora el contexto.
Relaciona varias pistas. Se apoya en un detalle aislado.
Admite otras interpretaciones. Presenta una lectura como verdad absoluta.
Puede explicar por qué llega a una conclusión. Fuerza significados difíciles de justificar.

Errores comunes al intentar leer entre líneas

Desarrollar una lectura profunda requiere práctica. Estos son algunos errores que conviene evitar.

Pensar que absolutamente todo tiene un significado oculto

Si un personaje bebe una taza de café, quizá simplemente esté tomando café.

No necesitamos transformar cada objeto en un símbolo.

Prestaremos especial atención cuando exista repetición, énfasis o relación con otros elementos importantes.

Buscar símbolos antes de comprender la historia

Antes de interpretar necesitamos comprender los acontecimientos básicos.

Si todavía no sabemos qué ocurre entre los personajes, difícilmente podremos entender correctamente los significados más profundos.

Ignorar el contexto histórico y cultural

Las palabras y situaciones pueden tener significados diferentes dependiendo de la época.

Una novela escrita en el siglo XIX puede reflejar normas sociales, relaciones familiares o conflictos políticos muy distintos de los actuales.

Conocer mínimamente ese contexto puede transformar nuestra interpretación.

Confundir opinión personal con interpretación

Decir «no me gusta este personaje» es una opinión.

Explicar que el personaje representa determinado conflicto y justificarlo mediante sus acciones es una interpretación.

Ambas cosas pueden formar parte de nuestra experiencia como lectores, pero no son equivalentes.

Buscar inmediatamente en Internet qué significa una obra

Consultar análisis literarios puede ser muy enriquecedor, pero existe una práctica todavía más interesante: intentar formular primero nuestra propia interpretación.

Después podemos contrastarla con otras lecturas.

Así desarrollamos nuestra capacidad crítica en lugar de limitarnos a memorizar interpretaciones ajenas.

Cómo practicar la lectura entre líneas mientras lees una novela

No necesitas detenerte después de cada párrafo para realizar un análisis académico.

Puedes incorporar pequeñas prácticas durante tu lectura habitual.

  1. Lee primero con naturalidad. Comprende la historia antes de analizarla.
  2. Marca elementos que llamen tu atención. Pueden ser palabras, objetos, frases o comportamientos.
  3. Anota preguntas. ¿Por qué reaccionó de esa manera? ¿Por qué aparece nuevamente ese objeto?
  4. Formula pequeñas hipótesis. No necesitan ser definitivas.
  5. Busca evidencias. Observa si nuevos acontecimientos confirman o contradicen tu interpretación.
  6. Revisa tus ideas. Una buena lectura permite cambiar de opinión cuando aparecen nuevos datos.

Puedes utilizar también esta pequeña plantilla:

¿Qué ocurrió?

¿Qué me llamó la atención?

¿Qué podría significar?

¿Qué evidencia tengo?

Con el tiempo realizarás estas operaciones prácticamente de manera automática.

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3 obras famosas que nos enseñan a leer entre líneas

Existen innumerables obras en las que el significado va mucho más allá de los acontecimientos narrados. Estas tres permiten observarlo con claridad.

El viejo y el mar, de Ernest Hemingway

A primera vista, El viejo y el mar cuenta la historia de Santiago, un pescador que se enfrenta durante varios días a un enorme pez.

Sin embargo, la novela permite explorar cuestiones mucho más amplias: la dignidad frente a la derrota, la perseverancia, el orgullo, la soledad y la relación del ser humano con la naturaleza.

Buena parte de su profundidad se encuentra precisamente en aquello que Hemingway no explica directamente.

La metamorfosis, de Franz Kafka

La famosa transformación de Gregor Samsa en un enorme insecto puede leerse literalmente como un acontecimiento fantástico.

Pero la obra también permite pensar en el aislamiento, la utilidad económica de las personas, las relaciones familiares, la culpa y la deshumanización.

Kafka no ofrece una explicación definitiva de la transformación.

Precisamente por eso el lector debe enfrentarse a sus posibles significados.

El principito, de Antoine de Saint-Exupéry

El principito puede parecer inicialmente una sencilla narración infantil.

Sin embargo, sus planetas, personajes y encuentros construyen reflexiones sobre la amistad, la pérdida, el amor, la responsabilidad, la soledad y la manera en que los adultos observan el mundo.

El zorro, la rosa o los baobabs poseen un significado que supera ampliamente su función dentro de la aventura.

Leer entre líneas también sirve fuera de la literatura

Aunque solemos relacionar esta habilidad con cuentos y novelas, leer entre líneas también forma parte del pensamiento crítico.

La utilizamos constantemente.

En las noticias

Podemos preguntarnos qué información destaca un titular, qué datos quedan relegados o qué palabras se utilizan para describir determinado acontecimiento.

En la publicidad

Un anuncio puede intentar asociar un producto con éxito, felicidad, juventud o prestigio aunque nunca lo diga directamente.

En los discursos

Las personas pueden utilizar determinadas palabras, evitar temas o presentar información de una manera particular para orientar nuestra interpretación.

En las conversaciones cotidianas

El tono, los silencios, las pausas y las evasiones forman parte de cualquier conversación.

Por eso aprender a reconocer información implícita puede mejorar no solamente nuestra comprensión lectora, sino también nuestra capacidad para interpretar mensajes en la vida diaria.

Ejercicio práctico para aprender a leer entre líneas

Probemos ahora con un pequeño ejercicio.

Lee el siguiente fragmento:

Daniel abrió el armario y encontró todavía el abrigo azul. Lo sostuvo durante algunos segundos, pero finalmente volvió a colocarlo exactamente donde estaba. Después cerró la puerta y llamó a la inmobiliaria.

Antes de continuar, intenta responder estas preguntas:

  • ¿Qué sabemos directamente?
  • ¿Qué podemos inferir?
  • ¿Qué pistas nos permiten hacerlo?
  • ¿Qué cosas todavía no podemos asegurar?

Una posible interpretación

Sabemos explícitamente que Daniel encuentra un abrigo, lo observa, lo guarda nuevamente y después llama a una inmobiliaria.

Podemos inferir que está considerando abandonar o vender ese lugar.

También podemos sospechar que el abrigo pertenecía a alguien importante para él y que posee un valor emocional.

Sin embargo, todavía no sabemos quién era esa persona.

Podría tratarse de una pareja, un familiar o incluso alguien que todavía vive pero ya no se encuentra allí.

El texto ofrece suficientes pistas para formular algunas hipótesis, pero no para afirmar todos los detalles.

Esa diferencia entre inferir lo razonable e inventar información es fundamental para convertirse en un lector atento.

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En resumen: leer también significa descubrir lo que no está escrito

Aprender cómo leer entre líneas cambia nuestra relación con los libros.

Dejamos de preguntarnos únicamente «¿qué ocurrió?» y comenzamos a plantearnos preguntas mucho más interesantes:

¿Por qué ocurrió?

¿Por qué el personaje reaccionó así?

¿Qué intenta ocultar?

¿Por qué aparece tantas veces ese objeto?

¿Qué información no nos está dando el narrador?

¿Qué significado podría existir detrás de esta escena?

Leer profundamente no significa buscar mensajes secretos en cada párrafo. Significa observar pistas, formular hipótesis y comprobarlas utilizando el propio texto.

La próxima vez que leas una novela, intenta utilizar el método PISTA: comprende qué ocurre literalmente, identifica la información que falta, observa las señales, formula una interpretación y busca las evidencias que puedan demostrarla.

Con práctica comenzarás a descubrir una de las experiencias más interesantes que ofrece la literatura: comprender aquello que un escritor consigue decir precisamente porque nunca lo escribió de manera directa.

Preguntas frecuentes sobre cómo leer entre líneas

¿Qué significa leer entre líneas?

Leer entre líneas significa comprender información que un texto no expresa directamente pero que puede deducirse mediante palabras, acciones, gestos, contradicciones, contexto y otras pistas proporcionadas por el autor.

¿Cómo aprender a interpretar mejor un texto?

Para interpretar mejor conviene comenzar por comprender literalmente el texto, identificar información implícita, observar repeticiones y contradicciones, formular hipótesis y comprobarlas mediante evidencias concretas.

¿Qué es la información implícita?

La información implícita es aquella que no aparece expresada directamente, pero que puede deducirse a partir del contexto y de determinados indicios.

¿Qué diferencia existe entre inferencia e interpretación?

Una inferencia consiste en deducir información a partir de determinadas pistas. La interpretación es un proceso más amplio mediante el cual relacionamos diferentes elementos para explicar el significado de un texto, una escena, un personaje o una obra.

¿Cómo identificar el subtexto de una novela?

Para reconocer el subtexto conviene observar las diferencias entre lo que los personajes dicen y hacen, sus silencios, contradicciones, gestos, emociones, objetos recurrentes y relaciones con otros personajes.

¿Cómo saber qué quiso decir realmente un escritor?

No siempre existe una única respuesta. Podemos analizar el texto, su contexto, los símbolos y las decisiones narrativas del autor, pero una obra literaria puede admitir diversas interpretaciones razonables.

¿Leer entre líneas mejora la comprensión lectora?

Sí. La lectura inferencial permite relacionar información, reconocer causas y consecuencias, comprender motivaciones y detectar significados que no aparecen expresados directamente.

¿Cómo evitar sobreinterpretar una obra literaria?

La mejor manera de evitar la sobreinterpretación consiste en buscar evidencias textuales. Si una interpretación depende únicamente de una ocurrencia y no puede respaldarse con elementos de la obra, probablemente estamos forzando el significado.

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Sigue aprendiendo a leer literatura de manera más profunda

Por eso, lectores, aprender a leer entre líneas forma parte de un proceso mucho más amplio: convertirnos en lectores atentos, curiosos y capaces de formular nuestras propias interpretaciones.

También puedes continuar desarrollando estas habilidades aprendiendo cómo identificar el tema central de una novela, cómo analizar un poema paso a paso o descubriendo técnicas para recordar mejor lo que lees.

Porque leer una obra no significa únicamente llegar hasta la última página. Muchas veces la experiencia más interesante comienza cuando nos preguntamos qué había realmente detrás de las palabras.

 

Mar de fondo

𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y soy autor del libro "Las vidas que tomé prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

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