Cómo crear una novela: 15 pasos para escribir una historia inolvidable

Crea una novela desde cero con 15 pasos prácticos para construir la trama y terminar tu historia.

Gabriel García Márquez sentado levantando el dedo índice durante una conversación.
Lo mejor de Gabriel García Márquez

¡Hola, lectores! 😀 Tal vez alguna vez una historia apareció repentinamente en tu cabeza: un personaje, una escena, una conversación o incluso una frase que parecía tener algo más que decir. Entonces surgió inevitablemente la pregunta: ¿cómo crear una novela y convertir esa pequeña idea en una historia completa?

Escribir una novela puede parecer una tarea gigantesca. Hay que imaginar personajes, construir conflictos, decidir quién contará la historia, organizar capítulos, escribir diálogos y, sobre todo, encontrar la disciplina suficiente para llegar hasta la última página.

Pero una novela no se escribe de golpe. Se construye poco a poco.

Incluso algunas de las grandes obras de la literatura comenzaron con una premisa relativamente sencilla. Crimen y castigo gira alrededor de un joven que comete un asesinato y debe enfrentarse a las consecuencias psicológicas de su crimen. Don Quijote de la Mancha parte de un hombre que lee tantos libros de caballería que decide convertirse él mismo en caballero. Y Cien años de soledad desarrolla la historia de varias generaciones de una familia alrededor del mítico pueblo de Macondo.

La complejidad aparece después.

Por eso, si estás pensando en cómo escribir una novela desde cero, en esta guía conocerás 15 pasos para crear una historia, desarrollar personajes interesantes y transformar una idea inicial en un manuscrito terminado.

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¿Qué hace que una novela sea inolvidable?

No existe una fórmula matemática para crear una gran novela. Si existiera, todos los escritores producirían obras maestras siguiendo exactamente las mismas instrucciones.

Sin embargo, muchas historias memorables comparten algunos elementos fundamentales:

  • Un personaje que desea algo.
  • Un obstáculo que le impide conseguirlo.
  • Un conflicto que aumenta progresivamente.
  • Decisiones que tienen consecuencias.
  • Una transformación emocional o psicológica.

El lector necesita sentir que algo está en juego.

Cuando Raskólnikov decide asesinar a la vieja prestamista en Crimen y castigo, por ejemplo, Dostoyevski no construye solamente una historia policial. La verdadera novela ocurre dentro de la conciencia del protagonista: culpa, miedo, racionalización y deseo de redención.

Algo parecido sucede en muchas grandes historias. Los acontecimientos exteriores son importantes, pero funcionan mejor cuando producen transformaciones interiores.

Por eso, antes de preguntarte cuántos capítulos tendrá tu novela, conviene responder otra pregunta:

¿Qué cambiará en tu protagonista después de vivir esta historia?

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Antes de escribir: encuentra el corazón de tu historia

Uno de los errores más frecuentes de los escritores principiantes es confundir idea, premisa, argumento y trama.

Una idea puede ser extremadamente sencilla:

Un hombre recibe cartas enviadas por alguien que murió hace veinte años.

Eso todavía no es una novela.

La premisa desarrolla un poco más esa posibilidad:

Un periodista comienza a recibir cartas escritas por su padre fallecido y descubre que contienen información sobre un crimen cometido décadas atrás.

Ahora existe un personaje, un misterio y una posible dirección narrativa.

El argumento amplía esa premisa incorporando acontecimientos importantes, mientras que la trama organiza esos acontecimientos mediante relaciones de causa y efecto.

Dicho de otra manera:

Las cosas no deberían ocurrir simplemente una después de otra. Deberían ocurrir unas por consecuencia de las otras.

Con esta diferencia clara, podemos comenzar.

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Cómo crear una novela paso a paso

1. Encuentra una idea poderosa

Toda novela comienza con una idea, pero no necesariamente con una idea extraordinaria.

Las historias pueden surgir de una noticia, una experiencia personal, una conversación escuchada accidentalmente, un recuerdo familiar, una fotografía antigua, un acontecimiento histórico o simplemente una pregunta.

Una de las herramientas más interesantes para encontrar historias consiste en preguntarse:

¿Qué pasaría si...?

Por ejemplo:

  • ¿Qué pasaría si alguien pudiera recordar sus vidas anteriores?
  • ¿Qué pasaría si una mujer descubriera que su esposo tiene otra identidad?
  • ¿Qué pasaría si apareciera una ciudad que no figura en ningún mapa?
  • ¿Qué pasaría si una persona recibiera una carta escrita por ella misma dentro de treinta años?

No necesitas conocer inmediatamente todos los detalles. Basta con encontrar una pregunta que despierte tu curiosidad.

Si tú mismo quieres descubrir qué ocurre después, probablemente hayas encontrado una buena semilla narrativa.

2. Escribe la premisa de tu novela en una sola frase

Después de encontrar la idea debes intentar resumir la historia.

Escribir la premisa en una sola frase obliga al autor a identificar lo verdaderamente importante.

Una fórmula sencilla podría ser:

Personaje + deseo + obstáculo + consecuencia.

Por ejemplo:

Un profesor universitario debe encontrar a un antiguo alumno desaparecido antes de que salga a la luz un secreto capaz de destruir su carrera.

Ya tenemos varias preguntas.

¿Quién desapareció? ¿Qué secreto existe? ¿Por qué el profesor debe encontrarlo? ¿Quién podría revelar la verdad?

Una buena premisa genera preguntas automáticamente.

Además, puede convertirse en una brújula durante la escritura. Cuando aparezcan subtramas, nuevos personajes o escenas interesantes, podrás preguntarte si realmente ayudan a desarrollar esa historia central.

3. Define el tema central de la historia

El argumento responde principalmente a:

¿Qué sucede?

El tema responde a otra pregunta:

¿De qué habla realmente esta historia?

Una novela puede tratar sobre una investigación criminal y, al mismo tiempo, hablar sobre la culpa.

Puede contar una historia de amor y reflexionar sobre la memoria.

Puede narrar una guerra y explorar la pérdida de la inocencia.

Algunos temas recurrentes de la literatura son:

  • amor;
  • muerte;
  • poder;
  • soledad;
  • identidad;
  • libertad;
  • culpa;
  • familia;
  • ambición;
  • memoria;
  • redención.

No necesitas explicar explícitamente el tema al lector.

De hecho, normalmente funciona mejor cuando aparece a través de las decisiones de los personajes, los conflictos y las consecuencias de la historia.

4. Diseña un protagonista inolvidable

Si quieres aprender cómo crear una novela, debes aprender también a crear personajes.

El protagonista no necesita ser admirable, simpático ni heroico. Necesita ser interesante.

Para construirlo puedes responder cuatro preguntas:

  • ¿Qué quiere?
  • ¿Por qué lo quiere?
  • ¿Qué teme?
  • ¿Qué necesita aprender?

Existe una diferencia especialmente útil entre lo que un personaje desea y lo que realmente necesita.

Quizá desea alcanzar poder, pero necesita aprender humildad.

Quizá quiere vengarse, pero necesita abandonar el pasado.

Quizá busca reconocimiento, pero necesita descubrir que su identidad no depende de la aprobación de los demás.

Esa contradicción puede convertirse en el motor emocional de la novela.

5. Crea un antagonista inteligente

Un antagonista no siempre es un villano.

Es simplemente la fuerza que se opone al objetivo del protagonista.

Puede ser una persona, una institución, una sociedad, una enfermedad, una guerra, la naturaleza o incluso el propio protagonista.

Los antagonistas más interesantes suelen tener sus propias motivaciones.

Desde su perspectiva, incluso podrían pensar que están haciendo lo correcto.

Por eso evita crear antagonistas cuya única característica sea la maldad. Pregúntate:

¿Qué historia contaría esta novela si el antagonista fuera el protagonista?

Si puedes responder esa pregunta, probablemente hayas creado un personaje mucho más complejo.

Al respecto hay una entrevista que le hicieron a Hemingway y que te puede servir para conocer su método de escribir. 

6. Diseña personajes secundarios que cumplan una función

Cuando comienzas a imaginar una novela es muy fácil crear personajes constantemente.

El problema aparece cuando terminamos con veinte nombres que el lector debe recordar y algunos prácticamente no cumplen ninguna función.

Cada personaje secundario debería aportar algo.

Puede:

  • ayudar al protagonista;
  • dificultar sus objetivos;
  • revelar información;
  • representar una posibilidad de vida;
  • provocar un conflicto;
  • mostrar otra perspectiva del tema.

Una buena pregunta durante la revisión es:

¿Qué ocurriría si eliminara este personaje?

Si la respuesta es “prácticamente nada”, probablemente puedas eliminarlo o fusionarlo con otro.

7. Construye el mundo donde ocurre la historia

Todas las novelas necesitan un mundo narrativo.

No solamente la fantasía.

Una historia ambientada en Lima durante los años noventa necesita construir su realidad de la misma manera que una novela fantástica necesita explicar su reino imaginario.

El lector debe comprender elementos como:

  • dónde ocurre la historia;
  • en qué época;
  • cómo vive la gente;
  • qué espacios frecuentan los personajes;
  • qué normas sociales existen;
  • qué detalles culturales caracterizan ese universo.

Pero existe un peligro: explicarlo absolutamente todo.

El mundo debe aparecer mientras la historia avanza.

El lector no necesita recibir diez páginas sobre la historia de una ciudad imaginaria antes de conocer al protagonista.

Primero debe importarle la historia. Después querrá conocer el mundo.

8. Diseña el conflicto principal

Sin conflicto difícilmente existe narración.

Si un personaje desea algo y lo consigue inmediatamente, la historia termina.

Por eso necesitas obstáculos.

Podemos distinguir, de manera general, varios niveles de conflicto:

  • Conflicto externo: algo o alguien impide alcanzar el objetivo.
  • Conflicto interno: el personaje lucha consigo mismo.
  • Conflicto interpersonal: aparecen intereses enfrentados entre personajes.
  • Conflicto moral: conseguir algo exige tomar una decisión difícil.

Las novelas interesantes suelen combinar varios.

Una pregunta especialmente útil es:

¿Qué puede perder mi protagonista si fracasa?

Mientras mayor sea la importancia emocional de esa respuesta, mayores serán las posibilidades de mantener al lector interesado.

9. Planifica la estructura de la novela

Llegamos a una de las grandes discusiones entre escritores: ¿conviene planificar una novela antes de escribirla?

No existe una respuesta universal.

Algunos escritores necesitan desarrollar un esquema detallado. Otros prefieren descubrir la historia mientras escriben.

También puedes utilizar un sistema intermedio.

Existen diferentes métodos para planificar una novela.

Estructura de tres actos

Divide la historia, de manera flexible, en:

  1. Planteamiento: conocemos al personaje, su mundo y el conflicto.
  2. Confrontación: aparecen obstáculos cada vez mayores.
  3. Resolución: ocurre el enfrentamiento definitivo y conocemos las consecuencias.

El viaje del héroe

Popularizado a partir de los estudios de Joseph Campbell y posteriormente adaptado al análisis narrativo, propone una serie de etapas relacionadas con la salida del mundo cotidiano, las pruebas, la transformación y el regreso.

Puede ser especialmente útil para historias de aventuras, fantasía o iniciación.

Save the Cat!

El método desarrollado originalmente por Blake Snyder para guion y adaptado posteriormente a la novela por Jessica Brody organiza la narración alrededor de 15 momentos o beats.

Su principal utilidad está en visualizar los grandes puntos de giro, controlar el ritmo y observar la transformación del protagonista.

Método Snowflake

El escritor Randy Ingermanson propone construir una novela progresivamente, como si se desarrollara un fractal.

El escritor comienza con una descripción muy pequeña de la historia y va ampliándola poco a poco: de una frase a un párrafo, del párrafo a personajes, escenas y estructuras cada vez más complejas.

No existe un método perfecto. Existe el método que te permite continuar escribiendo.

10. Escribe el primer borrador sin perseguir la perfección

Este puede ser uno de los consejos más importantes de toda la guía.

El primer borrador no tiene que ser bueno.

Tiene que existir.

Muchos escritores abandonan sus novelas porque intentan escribir una versión definitiva desde la primera página.

Escriben un párrafo. Lo corrigen. Lo vuelven a leer. Cambian tres palabras. Lo borran. Lo escriben nuevamente.

Una semana después siguen en la página tres.

La función del primer borrador es descubrir la historia.

Ya habrá tiempo para corregir frases, reorganizar escenas, eliminar capítulos y mejorar diálogos.

Mientras escribes el borrador intenta avanzar.

No conviertas cada página en un examen.

¿De qué trata Los hermanos Karamázov? Análisis de la obra de Fiódor Dostoyevski 

11. Aprende a escribir buenos diálogos

Un diálogo literario no es exactamente igual que una conversación real.

En la vida cotidiana repetimos palabras, hablamos de asuntos irrelevantes, interrumpimos frases y mantenemos conversaciones que no conducen a ninguna parte.

La ficción selecciona.

Un buen diálogo puede cumplir varias funciones:

  • mostrar personalidad;
  • crear conflicto;
  • revelar información;
  • ocultar intenciones;
  • cambiar una relación;
  • hacer avanzar la historia.

Además, los personajes no siempre dicen exactamente lo que sienten.

Allí aparece el subtexto.

Una persona puede decir “no importa” cuando evidentemente sí le importa.

Puede hablar sobre el clima cuando quiere evitar una conversación incómoda.

Puede preguntar “¿vas a salir?” cuando realmente quiere saber “¿vas a encontrarte con alguien?”.

Ese espacio entre lo que se dice y lo que realmente se quiere decir hace que los diálogos resulten mucho más humanos.

12. Controla el ritmo narrativo

Una novela necesita respirar.

Si absolutamente todas las escenas contienen persecuciones, discusiones y revelaciones sorprendentes, el lector terminará acostumbrándose.

Pero si durante cincuenta páginas prácticamente nada cambia, posiblemente pierda interés.

El ritmo surge de la combinación de:

  • acción;
  • diálogo;
  • descripción;
  • reflexión;
  • información;
  • silencio narrativo.

También puedes jugar con la longitud de capítulos y escenas.

Una escena importante puede terminar inmediatamente después de revelar información decisiva. Ese pequeño vacío crea una pregunta que empuja al lector hacia la página siguiente.

La clave no consiste en mantener velocidad permanente, sino en administrar la tensión.

13. Reescribe tu novela

Terminar el primer borrador no significa terminar la novela.

Significa que ahora tienes algo que puedes mejorar.

La reescritura permite descubrir problemas que eran difíciles de detectar mientras estabas concentrado en avanzar.

Durante una primera revisión puedes concentrarte solamente en asuntos estructurales:

  • ¿Funciona el conflicto?
  • ¿El protagonista cambia?
  • ¿Sobran capítulos?
  • ¿Existen contradicciones?
  • ¿La mitad de la novela pierde fuerza?
  • ¿El final resuelve las preguntas importantes?

Después puedes realizar revisiones más pequeñas relacionadas con estilo, repeticiones, diálogos, puntuación o elección de palabras.

Es preferible arreglar primero una escena que no funciona antes de invertir una hora perfeccionando una frase que quizá terminarás eliminando.

14. Busca lectores beta

Después de convivir durante meses con una historia resulta difícil verla con distancia.

Sabes cosas que el lector todavía no sabe.

Comprendes las motivaciones de un personaje porque llevas meses imaginándolo.

Por eso los lectores beta pueden resultar muy útiles.

No necesitas preguntar simplemente:

¿Te gustó?

Es mejor hacer preguntas concretas:

  • ¿En qué parte disminuyó tu interés?
  • ¿Qué personaje te resultó más convincente?
  • ¿Hubo algo que no entendiste?
  • ¿Anticipaste el final?
  • ¿Qué escena recuerdas mejor?
  • ¿Qué personaje eliminarías?

Sin embargo, escuchar opiniones no significa obedecer todas las opiniones.

El autor debe aprender a distinguir entre un comentario aislado y un patrón.

Si cinco lectores diferentes se confunden exactamente en la misma escena, quizá exista realmente un problema.

15. Decide qué harás con tu novela

Finalmente terminaste el manuscrito.

¿Ahora qué?

Existen diferentes caminos.

Enviar la novela a editoriales

Puedes investigar editoriales cuyo catálogo tenga relación con tu género literario y revisar cuidadosamente sus condiciones para recibir manuscritos.

Participar en concursos literarios

Los concursos pueden ofrecer premios, publicación o visibilidad, aunque siempre conviene revisar las bases antes de enviar una obra.

Trabajar con un agente literario

En determinados mercados editoriales, los agentes funcionan como intermediarios entre escritores y editoriales.

Autopublicar

Las plataformas digitales permiten actualmente publicar libros electrónicos y ediciones impresas bajo demanda.

Sin embargo, autopublicar profesionalmente también implica edición, corrección, diseño de portada, diagramación, distribución y promoción.

Terminar una novela es solamente una etapa. Publicarla abre otro camino completamente diferente.

Los errores más comunes al escribir una novela

Ahora que sabemos cómo crear una novela paso a paso, conviene revisar algunos errores frecuentes.

Empezar demasiado pronto

Muchas novelas comienzan con capítulos llenos de explicaciones antes de que aparezca el verdadero conflicto.

Pregúntate dónde comienza realmente la historia.

Crear demasiados personajes

Cada nombre adicional aumenta la información que el lector debe recordar.

Introduce personajes cuando realmente tengan una función.

Explicar demasiado

No todo necesita ser explicado.

Permite que el lector interprete gestos, silencios y contradicciones.

Escribir diálogos artificiales

Los personajes no deberían hablar solamente para proporcionar información que ambos ya conocen.

Confundir descripción con acumulación de adjetivos

Una buena descripción selecciona detalles significativos.

No necesita registrar absolutamente todo lo que existe dentro de una habitación.

Corregir permanentemente el primer capítulo

Tu primer capítulo posiblemente cambie cuando descubras cómo termina la historia.

Déjalo respirar.

Abandonar cuando desaparece la inspiración

La inspiración ayuda a empezar. La disciplina ayuda a terminar.

Habrá jornadas excelentes y otras en las que escribir quinientas palabras parecerá una batalla.

Ambas forman parte del proceso.

Los mejores métodos para planificar una novela

No todos los escritores trabajan de la misma manera. Esta comparación puede ayudarte a elegir un punto de partida:

Método Cómo funciona Ideal para Nivel de planificación
Tres actos Planteamiento, confrontación y resolución Escritores principiantes Bajo / medio
Save the Cat! Organiza la historia mediante hitos narrativos Historias centradas en trama y transformación Medio / alto
Snowflake Expande progresivamente una pequeña idea Autores que disfrutan planificando Alto
Viaje del héroe Organiza el relato alrededor de una transformación Aventura, fantasía e iniciación Medio
Escritura por descubrimiento La historia surge mientras se escribe Autores intuitivos Bajo

También puedes combinar métodos.

Por ejemplo, puedes conocer únicamente cinco grandes acontecimientos de tu historia y descubrir todo lo demás mientras escribes.

La planificación debería ayudarte a escribir, no convertirse en otra forma de evitar la escritura.

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¿Cuánto tiempo se tarda en escribir una novela?

No existe una duración estándar.

Una novela puede tardar meses o varios años dependiendo de su extensión, complejidad, investigación y disponibilidad del autor.

También influye enormemente la cantidad de palabras que escribas regularmente.

Por ejemplo, alguien que escribiera unas 500 palabras diarias produciría aproximadamente 15 000 palabras durante treinta días. En términos puramente matemáticos, podría llegar a 90 000 palabras después de unos seis meses.

Eso no significa que tendría una novela terminada.

Después vendrían correcciones, reescrituras y posiblemente nuevos borradores.

En cuanto a extensión, muchas novelas contemporáneas se encuentran aproximadamente entre 70 000 y 100 000 palabras, aunque la longitud depende enormemente del género.

La fantasía y la ciencia ficción, por ejemplo, suelen admitir manuscritos más extensos debido a las necesidades de construcción de mundo, mientras determinados géneros juveniles pueden trabajar con extensiones menores.

No conviertas, sin embargo, el número de palabras en una obsesión.

Una novela debería durar exactamente lo necesario para contar bien su historia.

Consejos de grandes escritores para terminar una novela

Cada escritor desarrolla su propio método, pero observar cómo trabajaron otros autores puede resultar especialmente estimulante.

Stephen King: convertir la escritura en hábito

Stephen King ha defendido durante años una práctica constante de la escritura.

La enseñanza detrás de este enfoque es sencilla: no conviene depender exclusivamente del momento en que aparezca la inspiración.

Crear una rutina transforma la escritura en una actividad concreta.

Ernest Hemingway: aprender a detenerse

Hemingway desarrolló una disciplina de trabajo que incluía detener la jornada cuando todavía sabía cómo podría continuar.

La idea resulta interesante porque evita enfrentarse diariamente a una página completamente desconocida.

Haruki Murakami: escribir también es resistencia

Murakami ha descrito en diferentes ocasiones la importancia de mantener rutinas durante la escritura de obras extensas.

Una novela exige concentración durante meses o años. Por eso el trabajo creativo también necesita resistencia.

Umberto Eco: construir un mundo antes de habitarlo

La obra de Umberto Eco demuestra la importancia de la investigación y la construcción del universo narrativo, especialmente cuando una novela ocurre dentro de un contexto histórico complejo.

Pero investigar no significa colocar todo lo aprendido dentro del libro.

El autor necesita conocer mucho más de lo que finalmente contará.

Isabel Allende: comenzar y continuar

El proceso creativo también puede apoyarse en rituales personales que indiquen que ha llegado el momento de escribir.

Lo esencial no es copiar exactamente las rutinas de otros escritores, sino construir una que puedas mantener.

Preguntas frecuentes sobre cómo crear una novela

¿Cuántas palabras debe tener una novela?

No existe una cifra obligatoria. Como referencia editorial, muchas novelas para adultos se encuentran aproximadamente entre 70 000 y 100 000 palabras, aunque el género puede modificar considerablemente esa extensión.

¿Necesito hacer un esquema antes de escribir?

No necesariamente. Algunos escritores necesitan planificar capítulos y escenas, mientras otros descubren la historia durante la escritura. Puedes utilizar un esquema mínimo que contenga el inicio, algunos puntos de giro importantes y una posible resolución.

¿Puedo escribir una novela sin experiencia?

Sí. Nadie escribe su primera novela después de haber escrito diez novelas previamente. La experiencia aparece precisamente escribiendo, leyendo, corrigiendo y aprendiendo del proceso.

¿Cómo empezar una novela?

Una buena estrategia consiste en comenzar cerca del momento en que algo cambia en la vida del protagonista. No necesitas explicar inmediatamente toda su infancia o la historia completa del mundo. Introduce un personaje, una situación y una pregunta narrativa que invite a continuar.

¿Es mejor escribir todos los días?

No necesariamente. La constancia es más importante que una regla rígida. Algunas personas pueden escribir diariamente; otras disponen solamente de determinados días. Lo importante es crear una frecuencia suficientemente estable para no perder permanentemente el contacto con la historia.

¿Cómo sé si mi novela funciona?

Pregúntate si existe un objetivo claro, si los obstáculos aumentan, si las decisiones tienen consecuencias y si los acontecimientos producen algún tipo de transformación en los personajes. Después deja que otros lectores la evalúen.

¿Debo saber el final antes de comenzar?

No es obligatorio, aunque conocer una posible dirección puede facilitar mucho el trabajo. Incluso si planificas un final, siempre puedes modificarlo cuando conozcas mejor a tus personajes.

Cómo crear una novela: la historia se construye página por página

Por eso, lectores, aprender cómo crear una novela implica descubrir algo aparentemente contradictorio: necesitas planificación, pero también libertad; necesitas disciplina, pero también imaginación; necesitas avanzar, pero después tendrás que regresar y cambiar muchas cosas.

Eso forma parte del oficio.

No necesitas conocer perfectamente la historia antes de empezar.

Necesitas tener suficiente curiosidad para escribir la siguiente página.

Encuentra una idea que te intrigue. Construye un personaje que quiera algo. Coloca obstáculos en su camino. Oblígalo a tomar decisiones. Permite que esas decisiones tengan consecuencias y descubre quién será después de atravesarlas.

Después escribe.

Y cuando aparezca la tentación de abandonar porque tu novela todavía no se parece a la historia perfecta que imaginaste, recuerda algo importante: estás comparando un borrador real con una obra imaginaria que todavía no existe.

Toda novela que hoy encontramos terminada en una librería alguna vez fue solamente un archivo incompleto, una libreta llena de tachaduras o unas cuantas páginas que su autor todavía no sabía cómo continuar.

Las historias inolvidables también comenzaron así.

Con una primera frase.

Con una primera página.

Y con alguien dispuesto a seguir escribiendo.

Así que ya lo sabes lector, si te gustó el artículo házmelo saber en los comentarios y compártelo para queme ayudes a llegar a más personas. ¡Nos leemos! 

 

Mar de fondo

𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y soy autor del libro "Las vidas que tomé prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

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