Ernest Hemingway: escritura, personajes, observación y el método del témpano en esta histórica entrevista.
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| Ilustración de Hemingway durante el proceso creativo. |
¡Hola, lectores! 😀 Hemingway no entendía la escritura como una simple acumulación de palabras. Para él, escribir consistía en observar, conocer profundamente la realidad y eliminar de la página todo aquello que no fuera indispensable. El resultado debía ser una narración capaz de transmitir al lector la sensación de haber vivido la experiencia.
En las respuestas que leeremos a continuación, el autor de El viejo y el mar, Fiesta y Por quién doblan las campanas habla sobre la creación de cuentos, la competencia entre escritores, el origen de los personajes, la elección de los títulos y el llamado método del témpano.
La conversación forma parte de la célebre serie The Art of Fiction de The Paris Review. La entrevista fue realizada por George Plimpton y publicada como The Art of Fiction No. 21. A partir de los fragmentos reproducidos, analizaremos también diez consejos de Ernest Hemingway para escribir mejor.
¿Quién fue Ernest Hemingway?
Ernest Hemingway fue uno de los escritores estadounidenses más influyentes del siglo XX. Su estilo se caracterizó por el uso de oraciones directas, diálogos precisos, descripciones contenidas y una notable capacidad para sugerir emociones sin explicarlas por completo.
En 1954 recibió el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó su dominio del arte narrativo, demostrado especialmente en El viejo y el mar, así como la influencia ejercida por su estilo sobre la literatura contemporánea.
La aparente sencillez de su prosa esconde, sin embargo, un trabajo exigente. Hemingway seleccionaba cuidadosamente las palabras, eliminaba explicaciones y confiaba en que el lector pudiera reconstruir aquello que permanecía debajo de la superficie.
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Un escritor forjado por la vida y la guerra
La historia de Hemingway no fue sencilla. Su experiencia como conductor de ambulancias durante la Primera Guerra Mundial, su trabajo periodístico y su participación como corresponsal en distintos conflictos dejaron una huella profunda en su literatura.
La guerra, la muerte, la pérdida, la valentía, el miedo y la resistencia aparecen constantemente en sus novelas y cuentos. Sin embargo, el escritor no se limitaba a copiar los acontecimientos vividos. Transformaba la experiencia mediante la imaginación, la observación y el conocimiento de las personas.
De allí provienen muchos de sus personajes: hombres y mujeres que enfrentan situaciones extremas mientras intentan conservar la dignidad. En sus historias, el verdadero conflicto suele encontrarse menos en los discursos que en los silencios, los gestos y las decisiones.
Para quienes recién se acercan a su obra, El viejo y el mar puede ser una excelente puerta de entrada. La historia del pescador Santiago resume varios elementos esenciales de su universo narrativo: la lucha contra la adversidad, la resistencia física, la soledad y el deseo de mantener la dignidad incluso ante la derrota.
En este post compartí un poco más acerca sobre las crudas secuelas que le dejó la guerra.
Entrevista a Ernest Hemingway sobre el arte de escribir
La entrevista que George Plimpton realizó a Hemingway para la serie The Art of Fiction es una de las conversaciones literarias más importantes del siglo XX. En ella, el escritor habla con franqueza sobre sus métodos, sus dudas y la disciplina necesaria para construir una obra.
A continuación reproducimos íntegramente los fragmentos de la entrevista.
¿Cómo nace un cuento?
¿Cómo concibe usted, Hemingway, un cuento? ¿Es factible que cambie el tema, la intriga o las características de un personaje, durante la ejecución de la obra?
Hemingway: A veces conozco toda la historia desde el principio. A veces la construyo a medida que escribo y no sé a ciencia cierta qué va a ocurrir. Todo va cambiando a medida que avanzo. Es este movimiento de composición el que le da el tono a la historia. A veces ese movimiento es tan lento, que se diría que no se produce. Y, sin embargo, siempre hay cambio y movimiento.
¿Un escritor debe competir con otros autores?
Redactor de Arts: ¿Usted escribe compitiendo con otros escritores?
Hemingway: Jamás. Lo único que trato de hacer es escribir mejor que ciertos escritores muertos, de cuyo valor estoy seguro. Hace mucho tiempo que trato de escribir lo mejor que puedo.
¿La creatividad disminuye con la edad?
Redactor de Arts: ¿El poder creador del escritor disminuye con la edad? En “Las verdes colinas de África” usted ha dicho, al pasar, que los escritores norteamericanos entran en la chochera a partir de cierta edad.
Hemingway: No sé qué decirle sobre eso. Entiendo que la gente que tiene conciencia de su trabajo mantiene su fuego encendido mientras vive. En ese libro que usted recuerda, el personaje está respondiendo a una serie de preguntas formuladas por un australiano sin sentido del humor. No constituyen, de ningún modo, tesis personales mías.
¿Los personajes nacen de personas reales?
Redactor de Arts: ¿Los personajes de su obra provienen sin excepción de la experiencia real?
Hemingway: No. Algunos provienen de la experiencia real. Pero la mayor parte de las veces invento los personajes partiendo del conocimiento y de la comprensión que tengo de la gente.
¿Cómo se transforma una persona real en personaje?
Redactor de Arts: ¿Puede usted decirnos algo sobre el método que utiliza para crear un personaje de novela partiendo de un ser existente?
Hemingway: Si yo le explicara cómo hago eso la mayor parte de las veces, estaría dando un testimonio valiosísimo para los abogados especializados en difamación.
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¿Cuándo elegía los títulos de sus libros?
Redactor de Arts: ¿Concibe usted los títulos de sus libros mientras los escribe?
Hemingway: No. Una vez terminada la novela hago una lista de títulos posibles, que puede llegar hasta el centenar. Después procedo por eliminación. A veces elimino la lista entera.
La observación y el método del témpano
Redactor de Arts: Cuando usted no escribe, ¿permanece en actitud de observación, tratando de aprehender todo lo que podría constituirse en materia literaria?
Hemingway: Evidentemente. Un escritor que deja de observar ha terminado. Pero no es necesario observar conscientemente, no es preciso pensar siempre que lo que uno ve puede serle útil. Lo que hay que hacer es crear una gran reserva de observaciones sobre los acontecimientos y las personas que nos rodean.
Si es que puede considerarse de alguna utilidad, me gustaría añadir que para mí la creación literaria se basa en el mismo principio del volumen del témpano. De este solo se ve la séptima parte de lo que está oculto bajo el agua. Lo mismo en la creación. Deben eliminarse de la vista del lector todos los elementos que puedan eliminarse. Eso le confiere más fuerza al témpano.
Esos elementos son los que no deben verse en la superficie, aunque el escritor los conozca. Pero cuando el escritor omite algo porque lo ignora, entonces hay un vacío en su historia.
El viejo y el mar podría haberse escrito en más de mil páginas, y se hubieran podido presentar en la novela todos los personajes de la aldea, sus vidas, las casas donde habían nacido, cómo habían sido educados, cómo se habían criado sus hijos, etc.
Otros escritores hacen eso en forma excelente. Y cuando uno escribe, está limitado por todo lo que se ha hecho en este orden. Por eso yo he tratado de hacer otra cosa. Ante todo, he procurado eliminar todo lo que no era necesario para comunicar al lector esta experiencia, para que después de haber leído la novela tenga la sensación de haberla vivido, para que tenga la impresión de que todo eso ha pasado realmente.
Tengo la satisfacción de haber logrado transmitir esta sensación de lo vivido, de manera bastante completa y con un procedimiento no utilizado hasta el momento.
Tuve la suerte de contar con un hombre y un muchacho valientes como personajes, y de que hasta ese momento los escritores no se hubiesen dado cuenta de ciertas posibilidades de esos personajes. Además, tuve como marco al océano, que permite mostrar al hombre tal cual es. Yo he conocido el océano.
Tuve oportunidad de ver en un día más de sesenta ballenas y de haber arponeado a una de ellas, que se me escapó. Tenía más de dieciocho metros de largo. Todo eso ha quedado fuera de mi historia, pero todos esos relatos de pescadores que yo conocía y de los que no he hablado, todo ese conocimiento, digo, formaba el cuerpo principal de mi témpano y está presente en El viejo y el mar.
los traumas infantiles que vivió, como lo cuento en este post.
¿Qué es el método del témpano de Ernest Hemingway?
El método del témpano, también conocido como teoría del iceberg, es una técnica narrativa basada en la omisión consciente. Según este principio, el lector solo debe ver una parte pequeña de la historia, mientras que el escritor necesita conocer todo aquello que permanece oculto.
Hemingway compara una narración con un témpano de hielo: la superficie visible representa las palabras que aparecen en el texto; la parte sumergida corresponde a los antecedentes, emociones, experiencias y significados que el autor conoce, pero decide no explicar directamente.
Esta distinción es fundamental. Omitir no significa escribir sin información. Por el contrario, el escritor debe conocer profundamente su historia para decidir qué elementos puede retirar sin debilitarla.
“Esos elementos son los que no deben verse en la superficie, aunque el escritor los conozca. Pero cuando el escritor omite algo porque lo ignora, entonces hay un vacío en su historia”.
La fuerza del método proviene precisamente de ese conocimiento invisible. Aunque determinados datos no aparezcan en la página, influyen en los diálogos, los silencios, los comportamientos y las decisiones de los personajes.
El método del témpano en El viejo y el mar
Hemingway explica que El viejo y el mar podría haber tenido más de mil páginas. Habría podido contar la vida de cada pescador, describir la aldea y desarrollar numerosos episodios relacionados con el océano.
Sin embargo, decidió eliminar todo aquello que no resultaba necesario para transmitir la experiencia central. El conocimiento sobre el mar, las ballenas y los pescadores no desapareció por completo: permaneció debajo de la superficie, sosteniendo la credibilidad de la novela.
La historia visible es sencilla: un pescador anciano se interna en el mar y lucha contra un enorme pez. Debajo de esa acción se encuentran reflexiones sobre la dignidad, la soledad, la derrota, la vejez, la resistencia y la relación entre el ser humano y la naturaleza.
10 consejos de Ernest Hemingway para escribir mejor
Las respuestas de Hemingway no constituyen un manual tradicional. No obstante, al analizar sus palabras, podemos encontrar principios concretos que siguen siendo útiles para novelistas, cuentistas, periodistas y creadores de contenido.
Los siguientes consejos no han sido inventados ni añadidos arbitrariamente: parten directamente de los fragmentos de la entrevista.
1. Permite que la historia cambie mientras escribes
“A veces la construyo a medida que escribo y no sé a ciencia cierta qué va a ocurrir. Todo va cambiando a medida que avanzo”.
Hemingway reconoce que no siempre conocía el final de una historia antes de comenzar. Algunas veces tenía una visión completa; en otras ocasiones, descubría los acontecimientos durante el proceso de escritura.
Esto significa que una planificación inicial no debe convertirse en una prisión. El escritor necesita escuchar el ritmo del relato y permitir que los personajes, los conflictos y el tono evolucionen.
Aplicación práctica: prepara una estructura básica, pero revisa periódicamente si la historia está pidiendo un cambio. Si surge una opción más poderosa que la planteada inicialmente, considérala antes de descartarla.
2. Busca movimiento incluso en las escenas tranquilas
“A veces ese movimiento es tan lento, que se diría que no se produce. Y, sin embargo, siempre hay cambio y movimiento”.
Una narración no necesita persecuciones o enfrentamientos en cada página. También puede avanzar mediante transformaciones emocionales, revelaciones pequeñas, dudas o cambios en la relación entre dos personajes.
Para Hemingway, incluso una escena aparentemente inmóvil debe modificar algo. Al terminarla, el personaje, el conflicto o la comprensión del lector deberían encontrarse en un punto diferente.
Aplicación práctica: después de escribir una escena, pregúntate qué ha cambiado. Si la respuesta es “nada”, probablemente necesites añadir tensión, eliminar la escena o redefinir su función.
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3. No escribas para competir con tus contemporáneos
“Jamás. Lo único que trato de hacer es escribir mejor que ciertos escritores muertos, de cuyo valor estoy seguro”.
Compararse permanentemente con otros escritores puede bloquear la creatividad. Hemingway prefería medirse con autores cuya calidad había resistido el paso del tiempo.
Su respuesta no debe interpretarse como una invitación a imitar a los clásicos, sino como una exigencia de calidad. El objetivo no es superar las ventas, la popularidad o el reconocimiento inmediato de otro autor, sino escribir una obra capaz de perdurar.
Aplicación práctica: elige tres escritores que admires y analiza cómo construyen las escenas, los diálogos o los personajes. Utilízalos como referencia de exigencia, no como modelos para copiar.
4. Concéntrate en escribir lo mejor que puedas
“Hace mucho tiempo que trato de escribir lo mejor que puedo”.
La frase parece sencilla, pero resume una ética de trabajo. Hemingway no presenta la escritura como un acto de inspiración repentina, sino como una búsqueda prolongada de precisión.
Escribir bien implica revisar, eliminar, reorganizar y reconocer las debilidades del texto. El escritor debe concentrarse en aquello que puede controlar: la calidad de su trabajo.
Aplicación práctica: no publiques inmediatamente después de terminar un texto. Déjalo reposar, vuelve a leerlo y elimina todo lo que resulte repetitivo, impreciso o innecesario.
5. Mantén encendido el interés por tu oficio
“La gente que tiene conciencia de su trabajo mantiene su fuego encendido mientras vive”.
Hemingway relaciona la permanencia del impulso creativo con la conciencia del oficio. No basta con desear ser escritor; es necesario comprender que la escritura exige aprendizaje y práctica constante.
Mantener el fuego encendido supone leer, observar, corregir y asumir nuevos desafíos. La creatividad no depende exclusivamente de la edad, sino de la relación que una persona mantiene con su trabajo.
Aplicación práctica: establece una rutina sostenible de lectura y escritura. Puede ser breve, pero debe permitirte permanecer conectado con el lenguaje y con tus proyectos.
6. Construye personajes desde la comprensión de las personas
“La mayor parte de las veces invento los personajes partiendo del conocimiento y de la comprensión que tengo de la gente”.
Los personajes creíbles no tienen que ser copias exactas de personas reales. Pueden ser inventados, siempre que nazcan de una comprensión auténtica del comportamiento humano.
El escritor debe observar cómo hablan las personas, qué desean, qué esconden, cuáles son sus contradicciones y cómo reaccionan ante el miedo, el amor o la pérdida.
Aplicación práctica: antes de escribir una escena importante, identifica qué quiere el personaje, qué teme y qué información está ocultando. Estos elementos harán que sus acciones resulten más coherentes.
7. No elijas el título demasiado pronto
“Una vez terminada la novela hago una lista de títulos posibles, que puede llegar hasta el centenar. Después procedo por eliminación”.
El título debe representar la esencia de una obra, y esa esencia no siempre se comprende al inicio. Hemingway esperaba hasta terminar la novela para generar numerosas opciones.
Su método también demuestra que el primer título rara vez tiene que ser el definitivo. La selección era el resultado de una comparación paciente.
Aplicación práctica: termina el texto y elabora una lista de al menos veinte títulos. Después elimina los que sean genéricos, demasiado explicativos, difíciles de recordar o poco relacionados con el conflicto principal.
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8. Observa incluso cuando no estás escribiendo
“Un escritor que deja de observar ha terminado”.
Para Hemingway, la escritura no empieza frente a la página, sino en la relación cotidiana con el mundo. Los gestos, las conversaciones, los espacios y los conflictos humanos forman parte de la materia narrativa.
No obstante, esta observación no debe convertirse en una vigilancia forzada. Hemingway aclara que no es necesario pensar constantemente en la utilidad literaria de cada experiencia.
Aplicación práctica: lleva un cuaderno de observaciones. Registra frases, comportamientos, imágenes y detalles que llamen tu atención, sin preocuparte todavía por convertirlos en una historia.
9. Crea una reserva de experiencias y observaciones
“Lo que hay que hacer es crear una gran reserva de observaciones sobre los acontecimientos y las personas que nos rodean”.
La imaginación no trabaja en el vacío. Necesita recuerdos, conocimientos, lecturas y experiencias que puedan combinarse y transformarse.
La “reserva” mencionada por Hemingway permite que el escritor tenga materiales disponibles cuando aparece una historia. Muchas observaciones permanecerán ocultas, pero contribuirán a la profundidad del texto.
Aplicación práctica: organiza un archivo con recuerdos, escenas, noticias, conversaciones y descripciones. No necesitas utilizarlos inmediatamente; pueden convertirse en el cuerpo invisible de futuras narraciones.
10. Elimina lo innecesario, pero conoce aquello que omites
“Deben eliminarse de la vista del lector todos los elementos que puedan eliminarse. Eso le confiere más fuerza al témpano”.
Este es probablemente el consejo más importante de la entrevista. El escritor debe distinguir entre lo que necesita saber y lo que necesita mostrar.
Hemingway no propone eliminar información por desconocimiento. Advierte que, si el autor omite algo porque no lo sabe, se produce un vacío. La omisión solo funciona cuando existe un conocimiento sólido detrás.
Aplicación práctica: investiga y desarrolla completamente el mundo de la historia. Durante la revisión, retira las explicaciones que el lector pueda deducir mediante acciones, imágenes, diálogos o silencios.
Resumen de los consejos de escritura de Hemingway
- Permite que la historia evolucione durante la escritura.
- Asegúrate de que cada escena produzca algún cambio.
- No conviertas la escritura en una competencia con otros autores.
- Concéntrate en producir el mejor texto posible.
- Mantén vivo el compromiso con tu oficio.
- Crea personajes desde la comprensión de las personas.
- Elige el título después de terminar la obra.
- Observa constantemente el mundo que te rodea.
- Acumula experiencias y detalles que puedan alimentar tus relatos.
- Elimina lo innecesario, pero nunca omitas aquello que desconoces.
Crear un título también es un arte
Uno de los detalles más reveladores de la entrevista es el procedimiento que Hemingway seguía para titular sus libros. El escritor podía elaborar una lista de hasta cien posibilidades y luego descartarlas una por una.
Para él, el título no era una ocurrencia rápida ni un elemento decorativo. Debía concentrar el tono, el conflicto o la imagen central de la obra sin explicar demasiado.
Este procedimiento puede ser muy útil para los escritores actuales. Al elaborar numerosas alternativas, el autor evita aferrarse a la primera idea y tiene mayores posibilidades de encontrar una opción memorable.
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¿Cómo escoger un buen título para un cuento o novela?
Un buen título debería cumplir varias funciones:
- Despertar curiosidad sin revelar toda la historia.
- Relacionarse con el tema o conflicto principal.
- Ser fácil de recordar y pronunciar.
- Evitar expresiones excesivamente genéricas.
- Transmitir el tono de la obra.
- Adquirir un significado más profundo después de la lectura.
La experiencia de Hemingway demuestra que titular también forma parte de la escritura y merece el mismo nivel de exigencia que cualquier otro elemento de la obra.
Libros de Ernest Hemingway que deberías leer
Después de conocer su método creativo, resulta interesante observar cómo estas ideas aparecen en sus novelas y cuentos. Estas son algunas obras esenciales para comenzar a leer a Hemingway.
El viejo y el mar (1952)
La historia sigue a Santiago, un viejo pescador que lleva muchos días sin conseguir una captura. Su encuentro con un enorme pez se convierte en una lucha física y espiritual.
La novela es uno de los mejores ejemplos del método del témpano. Su argumento parece sencillo, pero debajo de la superficie aparecen temas como la dignidad, la resistencia, el fracaso y la relación entre el ser humano y la naturaleza.
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Adiós a las armas (1929)
Ambientada durante la Primera Guerra Mundial, esta novela combina el relato bélico con la historia de amor entre Frederic Henry y Catherine Barkley.
La obra muestra la desilusión frente a los discursos heroicos de la guerra y examina la fragilidad de las personas ante acontecimientos que no pueden controlar.
Por quién doblan las campanas (1940)
Ambientada durante la Guerra Civil española, la novela presenta a Robert Jordan, un voluntario estadounidense encargado de destruir un puente.
A través de esta misión, Hemingway reflexiona sobre el compromiso, el sacrificio, la violencia y la responsabilidad individual frente a la historia.
Fiesta (1926)
También conocida como The Sun Also Rises, la novela retrata a un grupo de expatriados que viaja entre París y España.
Sus personajes pertenecen a la llamada generación perdida y expresan el desencanto producido por la Primera Guerra Mundial. El vacío emocional se revela mediante conversaciones, fiestas, viajes y silencios.
París era una fiesta (1964)
Publicado de manera póstuma, este libro reúne recuerdos de los años que Hemingway pasó en París durante la década de 1920.
En sus páginas aparecen escritores como F. Scott Fitzgerald, Ezra Pound y Gertrude Stein, además de reflexiones sobre la pobreza, la disciplina y el aprendizaje literario.
Cuentos de Ernest Hemingway
Para comprender plenamente su técnica narrativa también es necesario leer sus relatos. Cuentos como Los asesinos, Colinas como elefantes blancos, Un lugar limpio y bien iluminado y Las nieves del Kilimanjaro muestran el poder de la insinuación y los diálogos contenidos.
En ellos, gran parte del conflicto permanece debajo de la superficie. El lector debe interpretar los silencios y reconstruir aquello que los personajes no dicen abiertamente.
¿Por qué leer a Ernest Hemingway en la actualidad?
La obra de Ernest Hemingway continúa siendo relevante porque aborda conflictos que siguen formando parte de la experiencia humana: la pérdida, el miedo, la soledad, la resistencia y la búsqueda de sentido.
Su estilo también ofrece una lección importante en una época dominada por la acumulación de información. Hemingway demuestra que un texto no necesita explicarlo todo para ser profundo. A veces, una imagen precisa o un silencio bien colocado pueden comunicar más que una extensa explicación.
Esto no significa que todos los escritores deban imitar su prosa. La verdadera enseñanza consiste en comprender la relación entre conocimiento, selección y omisión. Cada palabra debe tener una función dentro de la experiencia que el autor desea transmitir.
En ese sentido, la entrevista revela que la sencillez de Hemingway no era espontánea. Detrás de sus textos existían observación, experiencia, investigación, revisión y una rigurosa eliminación de elementos innecesarios.
La gran lección de Hemingway sobre la escritura
Entre todos los consejos de la entrevista, existe una idea que resume su método: el escritor debe conocer mucho más de lo que finalmente aparece en la página.
La profundidad de una historia no depende únicamente de la cantidad de información visible. También proviene de aquello que el
