Diario literario: El niño en la cima de la montaña

Hace ya unos meses terminé de leer “El niño en la cima de la montaña” (2015) de Jhon Boyne y he quedado verdaderamente satisfecho. Si bien es difícil superar el éxito de “El niño con el pijama a rayas”, la narrativa de Boyne es moderna y por ello goza de una prosa agradable que envuelve al lector de cualquier edad. Recuerdo que solo quería volver del trabajo para leer un nuevo capítulo. 

Jhon Boyne
Esta es una novela cómoda, de fácil lectura y que vale cada cenavo.


Es un libro que te atrapa de principio a fin y que puedes devorar en un día o en una semana. Debo confesar que siento una predilección por las historias de la Segunda Guerra Mundial, dado que mi sensibilidad me lleva a empatizar y solidarizarme con el sufrimiento. 

La historia de Pierrot puede ser muy verosímil, pasa por la vida de un niño francés que en pleno estallido de la guerra y la avanzada política antisemita se va quedando solo en el mundo. Infortunios de la vida lo hacen huérfano quedando a merced de una vecina, la madre de su mejor amigo Ashnel un pequeño judío que ama escribir y plasma en texto todas las historias que Pierrot va contándole. Ambos amalgamaban bien siendo uno el cerebro y el otro la técnica. Así se construye esta historia. 

La Segunda Guerra es tristemente rica en relatos con desenlaces inesperados, en mucho de los casos descorazonados. La suerte de Pierrot se puede entender como un vaivén del destino caprichoso e inesperado. Se dice que sube a la cima de la montaña porque en su historia llega a conocer a Hitler en su casa en los alpes bávaros,  desarrollando por él una admiración fanática que lo lleva a cometer (inocentemente tal vez) una de las acciones que más lamentará en su vida. 

La novela es apasionante de principio a fin. Como dije hay un cambio cualitativo en Pierrot y no solo por el paso a llamarse Pieter, sino por la desensibilización y el alejamiento del afecto por quienes ama, al  convertirse en un "niño privilegiado" que la vida llevó a la cima (no solo de la montaña) pues se encuentra rodeado de  los altos mandos del nazismo y, como ellos, cae también preso de la angustia, la desesperación y el miedo tras la derrota. 

Avergonzado de sus actos Pierrot intenta como muchos después de la guerra, ya mayores y con una mochila pesada a cuestas y muchas marcas, volver a sus orígenes; es así que durante el reencuentro con Ashnel tenemos un desenlace insospechado (que no contaré para no arruinarles la obra) ¿Qué se puede decir? al fin y al cabo "era solo un niño". 

Altamente recomendado.

 



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