Diario literario: "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo

Le di una releída a este clásico que devoré en la universidad

Muy pocas lecturas han tenido un impacto tan importante a través de los siglos  como "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo. El tratado político escrito en toscano, ha hecho del autor una de las figuras más criticadas y censuradas. El cinismo y la frialdad al momento de plasmar las ideas para conservar el poder, superan lo que en la actualidad podemos entender como moral o sensibilidad humana. 

El Príncipe Nicolás Maquiavelo

De lectura compleja pero totalmente discutible y polémica, El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, esboza un modo de obrar que garantiza el gobierno de los Estados en un determinado contexto (siglo XVI) bajo la figura del Príncipe. A lo largo de cada capítulo encontramos premisas que invitan a pensar hasta qué punto el hombre puede empeñar su humanidad a cambio del poder absoluto, y los motivos que llevaron al toscano a dedicarle tan meticuloso libro al duque de Urbino, Lorenzo II de Médici.  Aquí, un breve reseña. 

Maquiavelo explica en el primer capítulo que los Estados ejercen soberanía sobre los hombres y que éstos a su vez pueden ser repúblicas o principados que el príncipe hereda a través de la familia o adquiere mediante la conquista de nuevos reinos.  El autor orienta su atención a las dificultades de los principados nuevos (conquistados) por las dificultades que pueden presentar y desliza las primeras recomendaciones radicales para conservar el nuevo Estado, alegando que solo basta con destruirlo y borrar la descendencia del antiguo príncipe para poder afianzarse en el poder, siempre y cuando se respeten las costumbres, leyes y ventajas del pueblo adherido al principado. “Quien se haga dueño de una ciudad y no la aplaste, espere ser aplastado por ella”. 

Por el contrario, explica Maquiavelo, un Príncipe debe esforzarse en conservar el afecto del pueblo que lo trajo al poder y para esto solo basta con no oprimirlo y crearle una necesidad del Estado y de él mismo. A diferencia de un principado convencional, los eclesiásticos se adquieren por valor o por suerte y considera que son los más seguros y felices. Además de una institución tan sólida como la iglesia, los fieles constituyen una sólida base gracias a los preceptos de fe que garantizan la estabilidad de un principado sólido para época. 

Maquiavelo declara que es más seguro ser temido que amado, aunque ser ambas cosas a la vez dependerá del carácter del príncipe y la sapiencia de este. Asimismo, resalta que el temor es miedo al castigo que no se pierde nunca, y por ello la balanza se inclina a esta opción, dado que el amor del pueblo hacia el príncipe depende de este y el temer de la voluntad del príncipe. Es importante para el principado que su señor evite ser depreciado y odiado al margen de las atrocidades que este pueda cometer. 

En conclusión un príncipe que es apreciado (temido)por el pueblo, debe cuidarse muy poco de las conspiraciones; pero que debe temer todo y a todos cuando se lo tiene por enemigo y es aborrecido. Es éste uno de los puntos a que más debe atender. La clave para Maquiavelo es estimar a los nobles, pero sin hacerse odiar por el pueblo. La historia diría que muchos Estados al no seguir esta regla, sucumbieron ante la presión del pueblo.  

Cierro esta reseña discrepando algunas de las frases polémicas de la obra y resaltando aquellas como la de este último capítulo: “un príncipe debe pedir consejo siempre, pero cuando él lo considere convenientes no los demás. Debe preguntar a menudos y ofenderse cuando se entera que alguien no se lo ha dicho por temor.  En política sobran consejeros con distintos puntos de vista, es por ello que considero, será menester del individuo sabio tal como expresa Maquiavelo el poder de conciliarlos.

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