Cartas de amor de Juan Rulfo a Clara Aparicio: el lado íntimo del autor de Pedro Páramo

Descubre las cartas de amor de Juan Rulfo a Clara Aparicio y conoce el lado más íntimo del autor de Pedro Páramo y El llano en llamas a través de su correspondencia. 

Ilustración de Juan Rulfo y sus cartas de amor a Clara Aparicio
Juan Rulfo y el lado más íntimo de sus cartas de amor.


El amor ha sido una de las principales fuentes de inspiración para nuestros escritores favoritos. Autores como el mexicano Juan Rulfo también han sabido plasmar, desde su vida íntima, el amor por una persona muy concreta. En este artículo te comparto tres breves pero intensas cartas de amor de Juan Rulfo a Clara Aparicio, el gran amor de su vida. ¡Disfruta tu lectura!

Leer estas cartas es asomarse a la cocina emocional de un escritor que, hacia afuera, solía ser silencioso y reservado. Aquí, en cambio, Rulfo se muestra vulnerable, cariñoso y profundamente enamorado. Si conoces Pedro Páramo y El llano en llamas, verás cómo en estas líneas personales se reconocen la misma sensibilidad y la misma mirada humana que recorren sus libros.

Imagen tomada de Pinterest: https://pin.it/7cdBMo5QZ

¿Existen cartas de amor de Juan Rulfo?

Lo genial de las cartas de los escritores es su alto contenido íntimo: nos revelan el grado de sensibilidad del artista, sus dudas, sus miedos y sus afectos más profundos. Muchos autores fueron bendecidos con el amor correspondido y otros no, pero eso no impidió que dedicaran algunos de sus textos más conmovedores a la persona amada, como ocurre en las cartas que leeremos a continuación.

Cuando leemos la carta de un escritor que nos interesa, nos sentimos más cercanos a él. Ya no solo lo miramos desde su obra publicada, sino que también acariciamos, con el pensamiento, sus proyecciones, anhelos y fragilidades. En el caso de Juan Rulfo, estas cartas nos acercan a su dimensión más humana.

Juan Rulfo enamorado: el amor como escritura íntima

En estas tres cartas de Juan Rulfo que pude conseguir para ti, leeremos al escritor enamorado que busca, entre los recuerdos, aquello que lo hace amar a una persona: Clara Aparicio. Es un Rulfo que mide su cariño en kilómetros, que imagina el sabor de los ojos y mejillas de su amada, que sueña con volver a verla y que se desespera ante la distancia.

Esta correspondencia nos permite ver cómo el autor mexicano, conocido por su economía verbal y sus silencios, se permite un lenguaje más juguetón, metafórico y tierno cuando se dirige a Clara. Sus cartas están llenas de diminutivos, imágenes sensoriales y comparaciones que revelan una faceta poco conocida del autor.

Clara Aparicio: la gran historia de amor de Juan Rulfo

Juan Rulfo conoció a Clara Aparicio, quien tiempo después se convertiría en su esposa, cuando él tenía 24 años y ella 13. No, no se casaron a esa edad, pero desde entonces ambos tenían noción del otro. Llevaron una relación epistolar durante siete años y de ese intercambio nació un archivo memorable. Estas tres cartas son apenas una muestra del intenso amor que Rulfo sintió por su esposa.

Rulfo se enamoró perdidamente de la joven a quien le llevaba 11 años de diferencia. Este amor surgió una tarde de 1943 en el café Nápoles, ubicado en la ciudad de Guadalajara (un local que hoy ya no existe). Dos años después se reencontraron, cuando él tenía 26 y ella 15, y le propuso matrimonio; sin embargo, ella le contestó que debían esperar tres años. No fue sino hasta el 24 de abril de 1948 que se casaron.

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Mientras Rulfo tenía que armarse de paciencia para, después de esos tres años, poder consumar su amor en el altar, escribió a su amada 81 cartas que vieron la luz en la publicación Aire de las colinas, cartas a Clara, en el año 2000. En alguna de ellas diría:

"Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye. Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba. Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua".

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En una de las tantas entrevistas que ofreció la esposa de Rulfo a los medios locales dijo: "En sus cartas él es el protagonista y yo soy la persona en quien pone su confianza para contar su vida y sus sentimientos".

La esposa de Rulfo, Clara Aparicio, murió el 9 de octubre de 2022, a la edad de 95 años. Muchas veces recordó la época en que se conocieron: “Yo era una niña, y luego una muchacha cuya vida se desarrollaba alrededor de su familia; iba a la escuela y convivía con las amistades del rumbo, pero, principalmente, con mis tres hermanas, y nos las ingeniábamos para hacer muchas cosas en la casa sin necesidad de salir a la calle; incluso, hacíamos teatro ahí mismo".

Anécdotas, recuerdos y el valor literario de estas cartas

Más allá de su valor sentimental, las cartas de amor de Juan Rulfo a Clara Aparicio constituyen hoy un documento literario de enorme relevancia para entender su obra. En ellas se reconoce el mismo tono contenido, poético y profundamente humano que atraviesa Pedro Páramo y El llano en llamas. Investigadores y críticos han señalado que esta correspondencia revela un Rulfo que escribe desde la vulnerabilidad, alejándose del silencio público que siempre lo caracterizó. Estas cartas no solo amplían la imagen del autor, sino que confirman que su universo narrativo nació también del amor, la espera y la memoria.

Ahora sí, sin más preámbulo, te dejo con tres cartas de Juan Rulfo a Clara Aparicio. Lee con calma, deja que cada frase repose en tu mente y piensa que, detrás del gran escritor, había también un hombre profundamente enamorado.

Las cartas de amor de Juan Rulfo a Clara Aparicio

Carta 1: “Chiquilla”

Chiquilla:

¿Sabes una cosa?

He llegado a saber, después de muchas vueltas, que tienes los ojos azucarados. Ayer nada menos soñé que te besaba los ojos, arribita de las pestañas, y resultó que la boca me supo a azúcar; ni más ni menos, a esa azúcar que comemos robándonosla de la cocina, a escondidas de la mamá, cuando somos niños.

También he concluido por saber que los cachetitos, el derecho y el izquierdo, los dos, tienen sabor a durazno, quizá porque del corazón sube algo de ese sabor.

Bueno, la cosa es que, del modo que sea, ya no encuentro la hora de volverte a ver.

No me conformo, no; me desespero.

Ayer pensé en ti, además, pensé lo bueno que sería yo si encontrara el camino hacia el durazno de tu corazón; lo pronto que se acabaría la maldad de mi alma.

Por lo pronto, me puse a medir el tamaño de mi cariño y dio 685 kilómetros por la carretera. Es decir, de aquí a donde tú estás. Ahí se acabó. Y es que tú eres el principio y fin de todas las cosas.

Consigue aquí el libro "Pedro Páramo" y "El llano en llamas", directo a la puerta de tu casa.

Carta 2: “Querida Chachinita”

Querida Chachinita:

¿Nunca te he contado el cuento de que me caes re bien? Pues sí, ése ya lo sabes; te voy a contar otro. Ahí tienes que había una vez un muchacho más loco, que toda la vida se la había pasado sueñe y sueñe. Y sus sueños eran, como todos los sueños, puras cosas imaginarias […]

Bueno, la historia es muy larga y voy a dar un brinco. Vinieron los años buenos en que comenzó a ver acercarse un sueño. El mejor de todos. Grande y enormemente hermoso. Era una muchachita rete horripilante que levantaba la ceja para mirar a los seres despreciables que iban a su lado. Así era de lejos. Pero más cerca, cuando se veía todo lo que ella era claramente, cuando uno se asomaba a sus ojos, el cariño cegaba todas las demás cosas y uno ya jamás quería separarse de su lado. Ese sueño que eres tú todavía dura. Durará siempre, porque siento como que estás dentro de mi sangre y pasas por mi corazón a cada rato. […]

De verdad, cuídate mucho, come y duerme bien y sueña con los angelitos y no con esta cosa maligna que soy yo.

Pero no me olvides.

Y que siempre seas igual, Chachinita adorada.

Juan

Carta 3: “Muchachita”

Muchachita:

No puedo dejar pasar un día sin pensar en ti. Ayer soñé que tomaba tu carita entre mis manos y te besaba. Fue un dulce y suave sueño. Ayer también me acordé de que aquí habías nacido y bendije esta ciudad por eso, porque te había visto nacer.

TE RECOMIENDO, LECTOR: "La cuesta de las comadres", cuento de Juan Rulfo.

No sé lo que está pasando dentro de mí; pero a cada momento siento que hay algo grande y noble por lo que se puede luchar y vivir. Ese algo grande, para mí, lo eres tú. Esto lo he sabido desde hace mucho, más ahora que estoy lejos lo he ratificado y comprendido.

Estuve leyendo hace rato a un tipo que se llama Walt Whitman y encontré una cosa que dice:

El que camina un minuto sin amor,
Camina amortajado hacia su propio funeral.

Y esto me hizo recordar que yo siempre anduve paseando mi amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente.

Clara, mi madre murió hace 15 años; desde entonces, el único parecido que he encontrado con ella es Clara Aparicio, alguien a quien tú conoces, por lo cual vuelvo a suplicarte le digas me perdone si la quiero como la quiero y lo difícil que es para mí vivir sin ese cariño que ella tiene guardado en su corazón.

Mi madre se llamaba María Vizcaíno y estaba llena de bondad, tanta que su corazón no resintió aquella carga y reventó.

No, no es fácil querer mucho.

Juan

Rulfo más allá de las cartas: sigue leyendo al autor mexicano

Espero, lector, que hayas disfrutado tanto como yo de esta historia. Si estas cartas de amor de Juan Rulfo a Clara Aparicio te conmovieron, te invito a seguir explorando su universo literario a través de Pedro Páramo, El llano en llamas y otros relatos memorables. La mejor forma de mantener vivo a un autor es volver a leerlo, comentarlo y compartirlo.

Si te gustó el artículo, me ayudarías mucho compartiéndolo o dejando un comentario. ¡Nos leemos pronto!


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Mar de fondo

𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y soy autor del libro "Las vidas que tomé prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

28 Comentarios

  1. Sin duda. Uno de los mejores

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    1. A lo que no moriré, porque siempre camino cargado. Cargando un saco de Amor en mis espaldas.

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  2. Gracias por todas las publicaciones que nos compartes, son de gran utilidad y entretenimiento.

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  3. LAS CARTAS DE AMOR, SIEMPRE FUERON ,Y SERÁN ETERNOS POEMAS.

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  4. Juan Rulfo es un grande de las letras, también admirado por el gran J. L. Borges.

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  5. Las cartas Seleccionadas son hermosos poemas. Gracias por publicarlas.

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  6. Gracias por compartir escritos del gran Rulfo

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  7. Rulfo el más grandes, entre los grandes

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  8. Poesía pura. Un amor de esos bonitos. Gracias por publicar.

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  9. Gracias, ya me estoy acostumbrado a leer lo que publicas, ha nacido casi una necesidad, correr y buscar el libro! Si es que no lo tengo, a comprarlo, los consigo prestados a veces o los intercambio
    Gracias

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    1. No sabes qué gusto me da leer eso :) es una recompensa a la labor!

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  10. Qué fantástico me resulta Mar de Fondo! Un lugar para crecer! Gracias

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  11. Me fascina todo lo que publicas📚 Amo las letras de Rulfo❤️

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  12. Simplemente el mejor escritor de México

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  13. Cómo disfruto a Rulfo, gracias por acercarnos a su intimidad y sensibilidad, me quedo con..."no es fácil querer mucho"..gracias

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