La sentida carta de Óscar Wilde a su amante desde prisión

La historia de De profundis, la carta que Óscar Wilde escribió desde prisión a Lord Alfred Douglas. 

Ilustración artística de Óscar Wilde inspirada en De profundis
Óscar Wilde estuvo dos años en presión. 

¡Hola, lectores! 😀De profundis es una de las cartas más intensas, dolorosas y personales de Óscar Wilde. Escrita durante su encierro en la cárcel de Reading, esta extensa epístola dirigida a Lord Alfred Douglas, conocido como Bosie, se ha convertido en un testimonio conmovedor sobre el amor, la caída pública, la humillación, el sufrimiento y la búsqueda de redención.

Wilde, autor de El retrato de Dorian Gray, fue uno de los escritores más brillantes de la literatura universal. Sin embargo, también fue víctima de una época profundamente intolerante. Su relación con Alfred Douglas terminó vinculada al proceso judicial que lo llevó a prisión, donde escribió una de las confesiones más desgarradoras de la literatura moderna.

¿Qué es De profundis de Óscar Wilde?

De profundis es una larga carta autobiográfica y confesional que Óscar Wilde escribió en 1897 durante su reclusión en la cárcel de Reading. El texto está dirigido a Lord Alfred Douglas, su antiguo amante, a quien Wilde reprocha su abandono, su vanidad y el papel destructivo que tuvo en los años previos a su caída.

El título proviene del latín y significa “desde las profundidades”. Esa expresión resume muy bien el espíritu del texto: Wilde escribe desde el dolor más hondo, desde la pérdida de su prestigio, su libertad, su fortuna, su familia y su lugar en la sociedad.

¿Por qué encarcelaron a Óscar Wilde?

Óscar Wilde fue condenado en 1895 a dos años de prisión con trabajos forzados por el delito de “indecencia grave”, una acusación relacionada con su homosexualidad en la Inglaterra victoriana. Antes de su condena, Wilde era una de las figuras literarias más admiradas de su tiempo; después del juicio, su reputación pública quedó destruida.

En muchas ocasiones tuvo que defender sus propias obras, como lo cuento en este artículo donde hay un prefacio de El retrato de Doria Gray. 

Su relación con Lord Alfred Douglas fue central en ese escándalo. Douglas, joven aristócrata y poeta, mantenía una relación sentimental con Wilde. La tensión entre Wilde, Bosie y el padre de este último, el marqués de Queensberry, desencadenó una serie de procesos judiciales que terminaron con la ruina del escritor.

¿Quién fue Lord Alfred Douglas, el amante de Óscar Wilde?

Lord Alfred Douglas, conocido como Bosie, fue un joven aristócrata inglés, poeta y amante de Óscar Wilde. Su relación con el escritor estuvo marcada por la pasión, el lujo, los excesos, los conflictos familiares y una profunda dependencia emocional.

En De profundis, Wilde recuerda esa relación con una mezcla de amor, resentimiento, lucidez y tristeza. No escribe solo para acusar a Douglas, sino también para comprender su propia caída y transformar el dolor en una forma de aprendizaje espiritual.

De profundis: carta completa de Óscar Wilde

A continuación puedes leer De profundis, la extensa carta que Óscar Wilde escribió desde prisión. Por su intensidad emocional y su valor literario, este texto sigue siendo una de las confesiones más importantes de la literatura universal.

Inicio de De profundis

Querido Bosie:

Después de una larga e inútil espera, he decidido escribirte yo mismo, tanto por ti como por mí, pues no me gustaría pensar que he pasado dos largos años de prisión sin recibir de ti ni una sola línea, ni noticia, ni mensaje que no me diera dolor.

Nuestra desdichada y lamentable amistad ha terminado para mí en la ruina y la infamia pública. Sin embargo, el recuerdo de nuestro antiguo afecto está conmigo a menudo, y me resulta triste pensar que el odio, la amargura y el desprecio ocupen para siempre en mi corazón el lugar que una vez tuvo el amor.

También tú, creo yo, sentirás en tu corazón que escribirme mientras estoy aquí, solo, en una celda de prisión, es mejor que publicar mis cartas sin mi permiso o dedicarme poemas sin preguntarme.

.. Todo esto ocurrió a principios de noviembre del año antepasado. El fluir de un gran río de vida me separa de fecha tan remota. Para ti es casi imposible ver a través de ese desierto. Para mí todo parece haber ocurrido no digamos ayer sino hoy mismo. El dolor es un instante inmenso. No podemos dividirlo en estaciones. Sólo podemos registrar sus caprichos y hacer la crónica de su retorno. Para nosotros el tiempo no avanza: da vueltas. Parece girar en torno de un centro de dolor. Nuestra vida tiene una inmovilidad paralizadora y está regulada en todas sus circunstancias por un diseño inmutable: comemos, bebemos, dormimos y rezamos, o al menos nos arrodillamos para rezar, de acuerdo con las leyes inflexibles de una fórmula de hierro. Y esta cualidad inmóvil hace que cada día terrible sea como su hermano hasta en el mínimo detalle. (...)


Para nosotros sólo hay una estación: la estación del dolor. Se diría que nos han arrebatado hasta la luna y el sol. Afuera el día puede ser de oro y azul, pero es gris y miserable la claridad que se filtra a través del vidrio empañado y opaco de la ventana bajo cuyas rejas nos sentamos. En nuestra celda y en nuestro corazón siempre es la hora del crepúsculo. Y nada se mueve en la esfera del tiempo ni en la esfera del pensamiento. (...) Recuerda esto, y podrás comprender un poco por qué te escribo y lo hago de esta manera.(...)


Donde hay dolor hay un suelo sagrado. Algún día la gente comprenderá lo que esto significa. Hasta entonces no entenderá nada de la vida. Robbie y quienes son como él pueden darse cuenta. Cuando, entre dos policías, me trasladaron de la cárcel al Tribunal de Quiebras, Robbie me esperaba en el largo y sombrío corredor: al verme pasar con la cabeza baja y las manos esposadas, me saludó respetuosamente quitándose el sombrero. Por menos que eso muchos han ganado el cielo. Y lo hizo delante de la multitud, y con un gesto tan dulce y sencillo la redujo al silencio. Con este mismo espíritu y esta misma forma de amor los santos se arrodillaron para lavar los pies del pobre o se detuvieron a besar la mejilla del leproso. Nunca le he dicho a Robbie una palabra acerca de lo que hizo y hasta hoy no sé si él se dio cuenta de lo que su gesto significó para mí. No es algo que pueda agradecerse con las fórmulas habituales. Lo guardo entre los tesoros de mi corazón. Lo conservo allí como una deuda secreta y me alegra pensar que nunca podré pagarla. La embalsaman y la preservan en su dulzura la mirra y la cacia de muchas lágrimas. Cuando la sabiduría me resulta ineficaz, la filosofía estéril y los proverbios y frases de quienes han tratado de consolarme son en mi boca como polvo y ceniza, el recuerdo de esa pequeña, humilde, silenciosa demostración de afecto me abre las compuertas de todos los manantiales de la piedad; hace que el desierto florezca como una rosa y me libra de la amargura del solitario exilio para ponerme en armonía con el gran corazón del mundo, roto y herido. El día en que puedas entender no sólo qué hermoso fue el gesto de Robbie sino por qué significó y significará siempre tanto para mí, entonces, quizá, te darás cuenta de cómo y en qué estado de espíritu debiste haberte acercado a mí para pedirme el permiso de dedicarme tus versos.


Ah, si estuvieras en la cárcel, no diré por culpa mía –la idea me resulta intolerable– sino por una falta tuya, un error tuyo, fe en amigos desleales, un desliz en el pantano de la sensualidad, confianza mal otorgada o amor mal conferido, por todas estas causas o por ninguna, ¿crees que hubiera dejado que devoraras tu propio corazón en la soledad y las tinieblas sin tratar de algún modo, por mínimo que fuera, de ayudarte a resistir el amargo peso de tu desgracia? ¿Crees que no te hubiera hecho saber que si tú sufrías yo también sufría, que si llorabas también había lágrimas en mis ojos, que si yacías en el cautiverio y los hombres te despreciaban, yo había hecho con mis sufrimientos una casa para habitarla hasta que tú llegaras y acumulado un tesoro en el que todo lo que los hombres te negaron estaría esperándote para curarte, para darte cien veces más de lo que te quitaron? (...). Muchos hacen esto por mí. Cada tres meses la gente me escribe o se propone hacerlo. Sus cartas y mensajes son retenidos. Me los darán cuando salga de la cárcel. Tengo la certeza de que están allí. Conozco los nombres de quienes me han escrito. Sé que están llenos de compasión, afecto y amabilidad. Esto me basta. No necesito saber más. Tu silencio, en cambio, ha sido horrible. No ha sido un silencio de semanas y meses sino de años. Y, dejando aparte todas las demás razones, tu indiferencia, tu habilidad mundana, tu insensibilidad, tu prudencia o como quieras llamarla, se vuelve doblemente amarga para mí por las circunstancias que acompañaron y sucedieron a mi caída.


Otros desdichados, cuando se les arroja en prisión y se les despoja de todas las bellezas, están en cierta medida a salvo de las pedradas y de las flechas más mortales que arroja el mundo. Pueden ocultarse en la oscuridad de sus celdas y convertir su desgracia en una especie de santuario. El mundo ha hecho su voluntad y sigue su camino y los deja sufrir sin molestarlos. Conmigo ha sido diferente. Un dolor tras otro ha venido a llamarme a las puertas de la prisión y a todos los dejaron entrar. Casi ninguno de mis amigos ha soportado el verme. Pero mis enemigos siempre han tenido acceso a mí. Dos veces en mis comparecencias ante el Tribunal de Quiebras, otras dos al ser públicamente transferido de una prisión a otra, fui mostrado en condiciones de indecible humillación a la mirada y al escarnio de los hombres. El mensajero de la muerte me trajo sus noticias y se fue. Tuve que soportar el peso intolerable del dolor y el remordimiento que el recuerdo de mi madre me causó y me sigue causando en completa soledad y aislado de cuanto pueda darme consuelo o insinuarme alivio. Apenas el tiempo mitigó, aunque no curó, esta herida, los abogados de mi esposa me enviaron cartas acerbas, severas y violentas. Sufría al mismo tiempo el reproche por mi pobreza y la amenaza de la miseria. Soy capaz de resistirlas. Puedo disciplinarme para hacer frente a peores cosas; pero me arrebataron a mis dos hijos mediante procedimientos legales. Esto es y será siempre para mí un motivo de infinita aflicción, de infinito dolor, de desdicha sin límites ni término. Es horrible para mí que la ley decida que soy indigno de vivir con mis hijos. Ante esto la desgracia de la prisión no es nada. Envidio a los hombres que caminan conmigo por el patio. Estoy seguro de que sus hijos los esperan, aguardan su regreso, serán cariñosos con ellos.

Los pobres son más sabios, caritativos, bondadosos y sensibles que nosotros. Para ellos la cárcel es una tragedia en la vida de un hombre, una desgracia, un accidente, algo que despierta la compasión de los demás. De quien se halla en la cárcel dicen tan sólo que "está en dificultades". La frase, que invariablemente utilizan, encierra una perfecta sabiduría de amor. Entre las personas de nuestra clase es diferente. Para nosotros, la cárcel convierte al hombre en un paria. Yo, y todos los que están en mis condiciones, apenas tenemos derecho al aire y al sol. Nuestra presencia enturbia el placer ajeno. Somos mal recibidos al salir de prisión. Y no es para nosotros el vislumbrar los destellos de la luna. Nos arrebatan a nuestros hijos. Rompen los lazos amados que nos ligan a la humanidad. Nos condenan a quedar solitarios mientras nuestros hijos siguen viviendo. Nos niegan lo único que podría consolarnos, sostenernos, ser un bálsamo para nuestro lacerado corazón y devolver la paz a nuestra alma en zozobra (...).

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Los dioses me concedieron casi todo. Tuve genio, un nombre distinguido, alta posición social, brillantez, audacia intelectual; hice del arte una filosofía y de la filosofía un arte; cambié las ideas de los hombres y los colores de las cosas; ninguno de mis actos ni de mis palabras dejó de asombrar a la gente. (...) Traté el arte como la suprema realidad y la vida como una forma de ficción. Desperté la imaginación de mi siglo hasta hacerlo crear mitos y leyendas en torno a mí. Resumí todos los sistemas en una frase y toda la existencia en un epigrama. Junto con estas cosas tuve otras diferentes. Porque me dejé extraviar y caí en largos encantamientos de insensatez y sensualidad. Me divertía ser un flâneur (un deambulante), un dandy, un hombre a la moda. Me rodeé de las naturalezas más pequeñas y de las mentes más mezquinas. Me convertí en el derrochador de mi propio genio y encontré un goce extraño en malgastar mi eterna juventud. Cansado de la cima bajé deliberadamente al abismo, en busca de nuevas sensaciones. En la esfera de la pasión, la perversidad fue para mí lo que la paradoja en la esfera del pensamiento. A la postre, el deseo fue una enfermedad, una locura o ambas cosas. Llegué a despreocuparme de las vidas ajenas. Tomé el placer de donde quise y seguí mi camino. Olvidé que hasta la mínima acción diaria...

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Los temas principales de De profundis

El amor como herida

En De profundis, el amor no aparece como una experiencia idealizada, sino como una fuerza contradictoria: puede elevar, pero también destruir. Wilde recuerda su relación con Bosie como una pasión que lo llevó al desgaste emocional, económico y espiritual.

La prisión y la humillación pública

La cárcel representa para Wilde no solo la pérdida de la libertad, sino también el derrumbe de su identidad social. El escritor que antes brillaba en los salones de Londres ahora se encuentra reducido al silencio, al castigo y a la vergüenza pública.

El dolor como camino espiritual

Una de las ideas más poderosas de la carta es que el sufrimiento puede convertirse en una forma de conocimiento. Wilde no presenta el dolor como algo deseable, sino como una experiencia que obliga al ser humano a mirar su vida con una profundidad nueva.

La crítica a la vanidad y al ego

Wilde reprocha a Douglas su egoísmo, su frivolidad y su incapacidad para comprender el daño causado. Pero al mismo tiempo, también se acusa a sí mismo por haber permitido que esa relación consumiera su energía, su obra y su estabilidad.

Frases destacadas de De profundis

“Donde hay dolor hay un suelo sagrado.”

“El dolor es un instante inmenso.”

“Para nosotros solo hay una estación: la estación del dolor.”

¿Por qué De profundis sigue siendo una carta tan actual?

De profundis sigue conmoviendo porque no habla únicamente de Óscar Wilde. Habla de cualquier persona que ha conocido la caída, la traición, la vergüenza o el abandono. También nos recuerda la crueldad de una sociedad que castigó a un hombre por amar de una manera que su época no estaba dispuesta a aceptar.

Hoy, leer esta carta permite mirar a Wilde no solo como el escritor brillante e irónico de los salones londinenses, sino como un ser humano quebrado que intentó reconstruirse desde lo más profundo de su dolor.

Conoce más de Óscar Wilde en un breve viaje por el modernismo literario y sus principales representantes 

Preguntas frecuentes sobre De profundis

¿Qué significa De profundis?

De profundis significa “desde las profundidades”. El título alude al estado emocional y espiritual desde el cual Óscar Wilde escribió la carta.

¿A quién está dirigida la carta De profundis?

La carta está dirigida a Lord Alfred Douglas, conocido como Bosie, quien fue amante de Óscar Wilde.

¿Dónde escribió Óscar Wilde De profundis?

Óscar Wilde escribió De profundis durante su encarcelamiento en la prisión de Reading, en Inglaterra.

¿Por qué es importante De profundis?

Es importante porque muestra el lado más íntimo, vulnerable y reflexivo de Óscar Wilde. Además, es una obra clave para comprender su caída pública, su relación con Bosie y su transformación espiritual.

Libros recomendados si te interesó De profundis

Conclusión

Entonces, lectores, De profundis no es solo una carta de amor ni un simple reclamo dirigido a un antiguo amante. Es la confesión de un hombre que lo perdió casi todo y que, desde la prisión, intentó encontrar sentido en medio del sufrimiento.

Óscar Wilde escribió desde las profundidades, pero su voz todavía llega hasta nosotros con una claridad conmovedora. Su carta nos recuerda que incluso en la caída puede existir una forma de lucidez, y que el dolor, cuando se convierte en palabra, puede transformarse en literatura.

Ahora cuéntame, lector: ¿qué te pareció esta carta de Óscar Wilde? ¿Crees que De profundis es una carta de amor, de reproche o de redención?

Fuente: Gaceta UNAM. 

Mar de fondo

𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y soy autor del libro "Las vidas que tomé prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

33 Comentarios

  1. Respuestas
    1. Excelente como describe la profundidad del dolor, y como devela la hipocresía y falsedad humana.
      Es admirable su genio en la escritura.
      Gracias por compartir.

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  2. Excelente , presenta a wilde como un gran ser humano , sensible y gran genio d las letras m encanta su forma d escribir .

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  3. Muy sensible,en la actualidad podemos ver lo injusto que fue la sociedad con el poeta.

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  4. Nunca lo sentí tan humano gracias por compartir

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  5. Excelente fragmento, un gran escritor. A pesar de la excelencia de Wilde, fácil de comprender.
    JUAN ALBERTO SÁNCHEZ CRUZ, saludos desde El Salvador.

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  6. Gracias por compartir el fragmento . No conocía la existencia de la carta. Marcela / desde Argentina

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    1. Gracias Marcela :D un gusto poder saludarte y darle la bienvenida al Blog

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  7. Tuvo todo y fue traicionado por la persona que mas quiso, despuès de sus hijos, muy triste, pero mostro que se puede amar a una persona del mismo sexo en esa època tan reaccionaría a la homosexualidad.

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  8. Soy Elizabeth Ingunza , para hacerla corta ; escritora de 4 novelas con relativo éxito en Perú , mi patria “El tren de la codicia “ entre otras . Pocos libros me engancharon como el retrato de Dorian Gray ! Grande Oscar Wilde , magnífico escritor e intelectual ! Se adelantó a su época , dos años perdidos de una vida tan productiva y de una creatividad sensacional ! Incomprendido: eso es lo que le tocó sentir tan profundamente! Gracias

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    1. Hola Elizabeth, qué gusto que hayas leído el Blog. He visto tu página también, espero te esté yendo bien con el libro.
      Saludos

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  9. Muy interesante y de un gran contenido gracias por compartir

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  10. Divina lectura, me encantó, me da gusto que ahora la preferencia sexual no sea vista de esa manera tan injusta, y que haya derramado sus sentimientos en esa carta para que el mundo lo conociera a fondo y viéramos como han cambiado las cosas, si hubiera vivido en este siglo hubiera sido muy feliz.

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  11. Divina lectura, me encantó, me da gusto que ahora la preferencia sexual no sea vista de esa manera tan injusta, y que haya derramado sus sentimientos en esa carta para que el mundo lo conociera a fondo y viéramos como han cambiado las cosas, si hubiera vivido en este siglo hubiera sido muy feliz, YESICA SANTELIZ, Venezuela

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  12. Demostró a flor de piel sus sentimientos así como el arrepentimiento tardío al perder a sus hijos; la sociedad de esa época retrógrada e injusta le cobró con creces su proceder.

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  13. Soy una admiradora de los grandes Escritores y de Oscar Wilde , sus Novelas, Cuentos, y leyendas.Esta tormentosa carta que desconocía, me ha tocado profundamente..
    con humildad le escribo estas líneas, Hace poco lancé un libro, donde el personaje principal nos invita a celebrar la diversidad, cosa que es tan importante en el mundo de hoy,, donde se es muy necesario aceptar a las personas, con habilidades especiales, o con cualquier condición e integrarlas a la humanidad, Mi libro ha sido muy bien acogido en los colegios.
    Soy de de Copiapó, Tercera Región de Chile, mi nombre Ninfa Labra Tello

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    1. Hola :D gracias por tu comentario Ninfa. Tienes mi correo mardefondope@gmail.com envíame tu texto :D

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  14. Se atrevió a amar libremente en medio de una sociedad pacata y Moralina que hacía a escondidas lo que el hizo a la luz del día haciéndole pagar de una manera cruel y dolorosa, quitándole lo que más amaba , sus hijos. Sufriendo hasta el desprecio de quien fue la causa de sus desvelos.

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  15. Gilberto Hernández Castro20 de mayo de 2024 a las 15:49

    Creo que la mejor versión de De profundis en español es la traducción de José Emilio y Cristina Pacheco espléndida

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  16. NO SIN ANTES AGRADECER POR COMPARTIR UN EXELENTE FRAGMENTO DE PROFUNDIS, QUISERA ACCEDER A LA INFORMACION COMPLETA . Atte; Mijail

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