Cartas de Javier Heraud a su madre antes de ser acribillado

Las últimas cartas del poeta Javier Heraud

Los amantes de la poesía saben que la breve pero fructífera trayectoria de Javier Heraud, el poeta peruano, está marcada por la profunda sensibilidad y amor a su familia. Poco antes de morir acribillado cuando se abría camino junto al Ejército de Liberación Nacional, el poeta había intercambiando una muy sentida correspondencia con su madre, a quien amaba con pasión y dedicaba sus mejores pensamientos en los momentos en que la distancia y la soledad escribían en él su historia. Aquí la transcripción de dos de ellas: 

Poeta Javier Heraud
Foto: editada por MF. 

Cartas de Javier Heraud a su madre 

Javier Heraud nació el 19 de enero de 1942 y murió el 15 de mayo de 1963 en Puerto Maldonado, enfrentando a la Guardia Republicana del Perú, precisamente las famosas balas "Dum dum" acabaron con su vida a las 21 años. Poco antes Heraud escribiría a su madre en noviembre y la última misiva registrada en navidad. 

CARTA 1


Nov 62. La Habana. Cuba.

Querida madre:

No sé cuándo podrás leer esta carta. Si la lees quiere decir que algo ha sucedido en la Sierra y que ya no podré saludarte y abrazarte como siempre. ¡Si supieras cuánto te amo!, ¡Si supieras que ahora que me dispongo a salir de Cuba para entrar en mi patria y abrir un frente guerrillero pienso más que nunca en ti, en mi padre, en mis hermano tan queridos!

Voy a la guerra por la alegría, por mi patria, por el amor que te tengo, por todo en fin. No me guardes rencor si algo me pasa. Yo hubiese querido vivir para agradecerte lo que has hecho por mí, pero no podría vivir sin servir a mi pueblo y a mi patria. Eso tú bien lo sabes, y tu me criaste honrado y justo, amante de la verdad, de la justicia.

Porque sé que mi patria cambiará, sé que tú también te hallarás dichosa y feliz, en compañía de mi padre amado y de mis hermanos. Y que mi vacío se llenará pronto con la alegría y la esperanza de la patria.

Te besa

Tu hijo

Javier
Javier Heraud en un concurso de baile sosteniendo la manzana entre ambos. Imagen: www.ojoconelhorizonte.lamula.pe



CARTA 2


Navidad de 1962

Te escribo, como comprenderás, por Navidad y Año Nuevo. Yo quisiera que este 24 al reunirse todos en la mesa hicieran y rieran como si estuviésemos todos juntos, como si no faltase yo. Porque aunque esté en La Habana mi cariño y mi recuerdo están ahí, sentado yo a la diestra de mi padre, conversando y acompañándolos como todos los años y todos los días. Sí, han pasado nueve meses pero para mí (aunque tú no lo creas) nada ha cambiado, sigo recordándolos como el primer día que salí de casa. ¿Acaso no se ha pasado el tiempo rápido? Igual pienso pasarán los años (tres o cuatro, que faltan) y ya me encontraré con Uds. las Pascuas que vengan.

Sigo recibiendo tus cartas aunque parece que las mías no las recibes. También es cierto que te he escrito poco relativamente, y es que he estado muy ocupado. Como te conté en anteriores oportunidades salgo frecuentemente de La Habana a practicar cine (estoy aprendiendo muchísimo) y me queda poco tiempo. Pero no te preocupes por mí, que aquí sucede todo lo contrario. Cuéntame cómo terminaron el colegio el Tavo y la Pochi. Dile a ésta que me siga escribiendo y que se prepare bien para entrar a San Marcos, que no creo que la jalen.

¿Mi padre, todos bien? Así lo espero y ojalá este año que viene sea mejor para todos (es lo que siempre se dice). Saluda especialmente a mi mamama y a la Quiti, a mi tía Rosa, a Marita, a Pipo, a Carmen, a Teresita, a Aurora, y dale mi más caluroso abrazo a mi padre y hermanos.

Te besa con todo su corazón tu hijo, Javier.

P.S. Saluda por su cumpleaños a mi mamama, que no me olvido es el 31, por si no puedo escribirle. — Me alegra que te estés ya restableciendo y tengo la mejor esperanza de que pronto estarás completamente sana y restablecida.


Conmovedoras palabras que han quedado para la posteridad, pues cuando un poeta muere, nunca muerte. 


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