Esto es lo que Ribeyro escribió sobre "el amor por los libros"

¿Amor por la lectura o amor por los libros?

No es novedad que el principal invitado a los post de este blog sea Julio Ramón Ribeyro y lo que voy a compartir hoy viene de un viaje que hice al libro "La caza sutil", una compilación de escritos ribeyrianos sobre diversos temas a lo largo de su actividad literaria.

Julio Ramón Ribeyro
Imagen: https://pin.it/26t78Ws

¿Qué pensaba Ribeyro sobre el amor por los libros? Hace un tiempo tenía una conversación muy interesante sobre ¿quién es un verdadero amante de los libros? ¿qué implica amar un libro? ¿tienen menos valor aquellos que encontramos en las bibliotecas? De hecho, en ese momento me ceñí a la postura de Julio Ramón, pues había leído el siguiente artículo: 

EL AMOR POR LOS LIBROS 

"En realidad existe un amor físico a los libros muy diferente al amor intelectual por la lectura. Por lo general, el gran lector no ama a los libros. El gran lector coge los libros conforme caen en su manos, los usa, los olvida. 

El amante de los libros, en cambio, los ama en sí mismos como cuerpos independientes y vivos, como conjunto de páginas impresas que es necesario no solamente leer, sino palpar, alinear en un estante, incorporar al patrimonio material con el mismo derecho al bagaje del Espíritu". 

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Ribeyro nos habla entonces de un amor que trasciende lo intelectual, precisamente como el amor puro que va más allá de lo racional, si se es más racional puede que el amor sufra los embates de la realidad. En este caso, para el 'flaco' es necesario sentir los libros, juntarlos, olerlos, tocarlos, desnudarlos y subir y bajar con ellos en un carrusel de emociones. 

Porque el amante de los libros ama comprar libros, marca la fecha en que los adquirió como si se tratase de un aniversario. "Porque para él toda adquisición es una peripecia que luego será necesario conmemorar". Concuerdo totalmente. Sin duda la reapertura de un libro leído, los apuntes y las fechas evocarán más de un recuerdo, más de un momento especial en la vida, porque todos recordaremos qué nos sucedía aquellas épocas mientras leíamos ese título. 

EL AMANTE DE LOS LIBROS Y LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS

He aquí el meollo: mi interlocutor dijo que se puede ser amante de los libros visitando bibliotecas, porque hacía allí nos lleva la curiosidad y el amor al conocimiento (es lo que entendí), porque es tanto el amor por ellos que debemos ir a dónde se encuentran, pero en eso discrepamos. 

Terminé adoptando la tesis de Ribeyro porque cuando él dijo que el amante de los libros no puede frecuentar las bibliotecas públicas, porque "el acto le parecerá tan humillante y pernicioso", pienso que se refería al amor que sentimos por aquello que nos pertenece, precisamente porque en libertad lo sentimos nuestro. 

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Los libros puestos a disposición de la comunidad son libros indiferentes, son libros fríos con los que no nace un acto de verdadero amor, no se crea una relación de confianza. Frente a ellos, solamente, podrá a veces practicarse algún acto de brutalidad, como arrancar una de sus páginas. Hay gente, sin embargo, que solo lee en las bibliotecas públicas, y esto revela, en el fondo, una profunda incapacidad para amar. 

Lo que Ribeyro quiere decir es que aquel bien amado es irremplazable. Una distinción más fina: "Al gran lector no le pesará perder o regalar un libro suyo porque podrá adquirir otro idéntico". 

Creo que esta es una de las principales diferencias; por ejemplo, a mí me duele prestar libros, no los quiero prestar porque nunca regresan, o los regalo o no hago nada. Pues cada uno de ellos tiene una historia, un recuerdo y una manera especial de cómo llegó a mi vida. Tengo una amiga de años, Sofía, que es una voraz lectora, lee y procesa los datos rapidísimo, admirable; sin embargo en ella hay algo que me desconcierta: regala sus libros, es decir aquellos que ha ido acumulando con los años. Simplemente toma una mochila y los dona. No concibo ese acto criminal en mí, pero pienso que en el fondo es un buen gesto de desprendiendo (algo que jamás en mi vida podría hacer) ¿ella es una amante de los libros o una amante de la lectura? 

Ribeyro dijo que un libro amado es un fragmento de la vida. Perdido el libro, queda un vacío en la memoria que nada podrá reemplazar.  Y es porque los libros son más de lo que contienen dentro, son símbolos. 

Un libro, para ser amado, necesita poseer otras y más delicadas cualidades. Necesita, en realidad, un mínimo de decoro, de gusto , de misterio, de proporción; en suma, aquellas cualidades que podemos exigir, discretamente, en una mujer. Por esta razón entre las mujeres y los libros existen tantas secretas correspondencias. Hay libros que terminan sus vidas solitarios, que jamás encuentran un lector. Hay lectores que jamás encuentran su libro. 

Ribeyro decía y coincido con él de que se puede adivinar el carácter de una persona e incluso trazar su biografía sabiendo qué libros ha leído y cómo los ha leído y en qué momento de su vida los tomó. Eso es muy cierto, los libros dicen mucho del carácter de una persona, desde los libros que leyó hasta de los que ni por asomo ha leído. 

Fuente: La caza sutil. 





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